La clase media volvió a votar

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Por Carlos Silva, La lengua de Dante.


Siempre que se lo ha propuesto, la clase media ha articulado y encabezado los movimientos sociales y políticos más significativos en cualquier sociedad, es la que ralentiza los excesos de quienes predominan, pero además, es la que atrae consigo, ubica en su órbita y moviliza a los estratos más humildes de cualquier sociedad.


El domingo volvimos a ver una forma de votar en la gente, de nueva cuenta se puso en evidencia el tipo de voto “sentimental” que ya ha ocurrido antes, en otras ocasiones, en otras circunstancias, que hay que decirlo, no constituye propiamente un sufragio por una idea de gobierno o por un programa de acción, mucho menos por un partido, simplemente se trata de una forma de votar en contra de algo, en contra de alguien, es quizá, la mejor manifestación de un voto de castigo, de un voto que lo mismo encierra miedo que enojo.

El voto de la clase media, de nueva cuenta ha sido el voto de esa gente que trabaja duro, pero que a pesar del esfuerzo, sigue viviendo con dificultades y en no pocas ocasiones, al día, es esa que teme perder el poco patrimonio que ha forjado no sin contrariedades en los últimos años.


Ese voto es el que ha llevado a mostrar en Querétaro un par de aspectos particularmente significativos, el primero de ellos, que aunque ya no lo digan, lo nieguen o les de pena reconocer, en 2018 hubo un amplio segmento de la clase media queretana que le dio su voto de confianza al hoy presidente López Obrador y que ahora, a tres años se distancia, se lo ha quitado de la misma manera en como se lo había otorgado, abrumadoramente, como no se vio en ninguna otra parte de la república.

En 2018, la pérdida de un buen número de secciones que constituían al grueso del voto duro panista fue significativa, los electores de estas secciones, fueron del tipo de votantes que cedieron a la tentación y le otorgaron su voto a Andrés Manuel y así les fue a los candidatos del PAN en aquella ocasión; hoy ese voto clasemediero parece haber corregido la plana y ésta vez ha votado marcadamente en contra del presidente y su movimiento. En aquel año, el 45 por ciento de los entrevistados se declararon apartidistas y de ellos, el 48 por ciento votaron por López Obrador. Es decir, los ciudadanos sin identificación partidista le dieron casi 22 puntos a López Obrador, esta vez el apoyo al partido del presidente se redujo a 18 puntos.


El otro aspecto significativo, es que el voto de la clase media queretana es voluble como en ninguna parte del país, no le importa favorecer con mucho a aquellos con los que en algún momento no se mostraba tan proclive con tal de enviar el mensaje de su molestia e inconformidad y el mensaje está dicho, a quien falle, se le retira la confianza. Lo mismo han votado para sacar al PAN y propiciar el retorno del PRI, que votado por AMLO y su partido y ahora nuevamente para mandarle un severo reproche por su forma de gobernar.


En ese contexto, Querétaro se ha constituido en una singular isla del conservadurismo nacional, ese que tanto le gusta señalar al presidente, pues en ninguna otra parte del país, el PAN ha, literalmente, arrasado en las elecciones como lo hizo aquí en Querétaro hace apenas unos cuantos días; Querétaro ha puesto en evidencia, que cuenta con un amplio segmento de clase media, que es la que define y puede cambiar el sentido de una elección a otra.

Desde luego que no faltan los incautos que piensan que todo ello se debe a la belleza de sus sonrisas en campaña y si los ahora candidatos triunfantes se pierden en la soberbia esa que marea y se mantienen en la idea de dejar de lado el marcado contenido de enojo del mensaje que mandaron los electores, estarán dando ya desde ahora, los primeros pasos para encaminarse a un escenario muy parecido en un futuro cercano, porque el bono que los electores queretanos parecen haberle extendido a los panistas, no constituye en modo alguno un cheque en blanco y justo en eso radica la versatilidad de los electores queretanos.


Como en anteriores ocasiones, la clase media queretana le recetó al presidente uno de los mayores golpes que le ha podido propinar en su carrera política, por lo demás y para la 4T, el daño está hecho, mientras que en 2018 los electores queretanos favorecieron ampliamente el movimiento del presidente y no obstante que por pena o arrepentimiento quienes votaron por él en aquella ocasión permanecieron callados y escondidos hasta tener de nuevo la oportunidad de manifestar su enojo, es claro que en aquella ocasión, al menos en Querétaro, Morena no ganó solamente por el voto de los pobres; amplios segmentos de la clase media y alta votaron por él y su movimiento y ahora en 2021, decidieron quitarle la confianza otorgada.

Para los panistas los resultados de la elección, deben servir también de lección, si el PAN y los panistas no son cuidadosos de darle a los queretanos algo más de lo que hasta ahora les han brindado a través de sus gobiernos, si los liderazgos panistas que se están reconfigurando a partir de la más reciente elección no abrigan las causas que más preocupan a los queretanos, los resultados, es claro, no serán por siempre igual de bondadosos con ellos, ni menos aún, serán definitivos.

Mientras tanto y para todos, el mensaje está en la botella, para los morenistas ha sido harto doloroso ver el comportamiento de los electores queretanos, por su parte, si los panistas no son receptivos al mensaje, allá ellos, solo después no pidan que no hayan, ni sorpresas, ni sorprendidos.

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