El nombre de Julio César Chávez Jr., heredero del mito del boxeo mexicano, volvió a los tribunales. Un juez en Hermosillo determinó que el pugilista será enjuiciado por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa y tráfico de armas. Sin embargo, podrá esperar el proceso fuera de prisión, bajo medidas adicionales impuestas por la autoridad.
El abogado del boxeador, Rubén Fernando Benítez Álvarez, rechazó las acusaciones y las calificó de “leyendas urbanas” y “pura especulación”. La defensa consiguió además tres meses más de plazo para la investigación.
Chávez Jr., de 39 años, participó en la audiencia de forma virtual desde un centro de detención en Sonora. Si llega a ser declarado culpable, podría enfrentar entre cuatro y ocho años de cárcel.
El caso contra él no es nuevo: desde 2019 la fiscalía mexicana lo investiga tras una denuncia presentada en Estados Unidos contra el Cártel de Sinaloa. En ese expediente también aparecen nombres de alto perfil, como Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
El pasado julio, agentes federales lo detuvieron frente a su domicilio en Los Ángeles, acusado de exceder el plazo de su visa y falsear información en una solicitud migratoria. Días antes había protagonizado una mediática pelea con Jake Paul. Fue deportado el 19 de agosto a México y trasladado a un penal en Hermosillo.
Julio César Chávez Jr. ha enfrentado a lo largo de su vida problemas con las adicciones y con la justicia: desde una condena en 2012 por conducir en estado de ebriedad, hasta un arresto el año pasado por posesión de armas, del que salió tras pagar fianza.
Ahora, con un juicio que lo coloca en la misma carpeta que los capos más buscados de México, el hijo de la leyenda vive quizá la pelea más dura de su historia: la de defender su nombre fuera del ring