Una jueza federal de Estados Unidos rechazó este sábado la solicitud del estado de Minnesota para obligar al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) a suspender las redadas migratorias que, en las últimas semanas, han desatado protestas masivas y dejaron al menos dos manifestantes muertos en Minneapolis.
La jueza Katherine Menéndez resolvió que el “balance de perjuicios” no justifica la concesión de una medida cautelar para detener de inmediato la llamada operación Metro Surge, impulsada por la administración del presidente Donald Trump, bajo la cual miles de agentes federales —muchos de ellos enmascarados— han realizado operativos en distintas ciudades del estado.
Minnesota argumentó que las redadas vulneran derechos estatales y han generado un clima de miedo entre la población, además de graves alteraciones al orden público. Sin embargo, la magistrada consideró que no existen elementos suficientes para frenar las acciones federales en esta etapa del proceso.
La decisión judicial se produjo un día después de una protesta multitudinaria en la que decenas de miles de personas desafiaron el frío extremo para exigir el fin de los operativos migratorios. El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, lamentó el fallo y aseguró que “no cambia el miedo, la perturbación y los daños causados por una operación federal que nunca debió ocurrir en la ciudad”.
En contraste, la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, celebró la resolución como una “enorme victoria judicial” para el gobierno federal.
En un caso paralelo, otro juez ordenó la liberación de un niño de cinco años y de su padre, detenidos durante una redada del ICE el pasado 20 de enero en Minneapolis, un episodio que provocó indignación a nivel nacional e internacional.
Las protestas contra las redadas continúan, mientras autoridades estatales y locales mantienen su oposición a una política migratoria que, aseguran, ha profundizado la tensión social en Minnesota.




