El rey emérito Juan Carlos I defiende la democracia como la principal herencia de su reinado y manifiesta su deseo de regresar a España tras cinco años de exilio en Abu Dabi, según adelantos de su libro Réconciliation. Mémoires. Juan Carlos I d’Espagne, que se publicará el 5 de noviembre en Francia.
“Espero tener una jubilación tranquila, renovar una relación armoniosa con mi hijo y, sobre todo, regresar a mi hogar”, escribe el exmonarca en sus memorias, redactadas por la historiadora Laurence Debray y que verán la luz en España a comienzos de diciembre bajo el sello Planeta.
El libro, calificado como uno de los lanzamientos editoriales del otoño europeo, incluye reflexiones sobre su papel en la transición y su relación con figuras clave de la historia reciente. “La democracia española no cayó del cielo; la quise desde el principio”, afirma Juan Carlos I, quien recuerda que al llegar al trono tras la muerte de Franco “tenía la brújula, pero no el plan”.
Reconoce haber sentido “vértigo” al concentrar todo el poder a los 37 años y admite que si hubiera desafiado al ejército en ese momento “habría sido derrocado”. También narra la traición del general Alfonso Armada durante el intento de golpe del 23F, al que califica de “uno de los mayores dolores” de su vida.
En el texto, el rey emérito asume como “un grave error” haber aceptado el regalo de cien millones de dólares del rey Abdulá de Arabia Saudí en 2008, aunque subraya que “todos los procesos judiciales han sido desestimados”. Afirma que su salida de España fue voluntaria “para no obstaculizar el funcionamiento de la Corona ni a mi hijo en sus funciones”.
A sus 87 años, el monarca vive en la isla de Nurai, en Abu Dabi, en una residencia cedida por el jeque Mohammed Ben Zayed, rodeado de olivos españoles que —dice— le recuerdan a su país. En el libro confiesa la nostalgia que lo acompaña: “Estoy resignado, herido por una sensación de abandono. Hay días de desesperación y de vacío”.
Preguntado por su nieta la princesa Leonor, le aconseja “seguridad en sí misma, cumplir con su deber y garantizar el respeto a la Constitución”.
Juan Carlos I concluye que su vida estuvo marcada por las exigencias del trono: “Di libertad a los españoles al establecer la democracia, pero nunca pude disfrutar de esa libertad para mí”.





