Abanderado del incipiente Partido Nacional Libertario, que fundó en febrero de 2024, Johannes Kaiser se describe como “profundamente anti totalitario”, aunque no niega que volvería a respaldar un golpe militar en Chile. Sus partidarios lo han definido como “el elegido de Dios” y asegurado que llenarán el país de estatuas del dictador Augusto Pinochet si llega a la presidencia.
Kaiser emergió al escenario político nacional a la sombra de José Antonio Kast, líder de la ultraderecha chilena, y alzó vuelo en solitario para desafiarlo como la nueva expresión disruptiva de la extrema derecha.
Cuando faltaban dos semanas para las elecciones golpeó el tablero electoral y se instaló en el tercer puesto en las encuestas, por lo que podría convertirse en la sorpresa de unos comicios marcados por el pulso firme entre los ultras y una alianza liderada por una comunista.
Si bien inició su militancia en el Partido Republicano de Kast, las divergencias ideológicas pronto hicieron que desertara.
De heredero político a feroz opositor, pasó a desafiar públicamente no sólo a Kast —a quien acusa de haber abandonado la “agenda valórica”— sino a todo el sector conservador con un discurso que lo sitúa en la punta más extrema del espectro político, aunque rechaza el rótulo de radical.
“¿Qué sería extremo? Yo creo que extremo es matar a una guagua (bebé)… Defender guaguas no es extremo, es lo normal”, afirmó Kaiser a AP en rechazo al aborto legal . “Quizás tenemos un problema de qué es lo que considera hoy día nuestra élite intelectual normal y qué es lo que considera extremo”, argumentó.
De camarero a adalid de la ultraderecha
Nacido el 5 de enero de 1976 en Santiago, es el mayor de seis hermanos. Vivió su infancia entre Santiago, Villarrica y Temuco y completó la enseñanza media en la Escuela Militar de la capital. Poco después, empezó a estudiar Derecho en la Universidad Finis Terrae de Santiago, pero no llegó a concluir el curso.
Decidió entonces viajar a Alemania para estudiar en la Universidad de Heidelberg, donde tampoco se graduó. Se radicó posteriormente en la región de Tirol, en Austria, donde desempeñó diversas labores, como asistente en un centro de rafting, camarero, obrero de la construcción, vendedor de automóviles de segunda mano y administrador de restaurante.
En paralelo cursó asignaturas de distintas carreras como Ciencias Políticas, Filosofía, Sociología, Economía, Historia y Derecho en la Universidad de Innsbruck. En 2016, lanzó el programa de Youtube “El Nacional Libertario”, en el que disparaba contra las ideas progresistas.
Durante una visita a Chile en 2019, en pleno estallido social, su voz contraria a las masivas protestas se propagó. Sus suscriptores aumentaron en decenas de miles y aprovechó la oportunidad para catapultar su candidatura a la Cámara de Diputados, para la que resultó electo dos años después.
En la contienda presidencial, a diferencia de otros candidatos que han centrado sus campañas en los tres ejes considerados prioritarios —seguridad, migración y economía— Kaiser rechazó dejar a un lado su “agenda valórica”.
“Desprecio profundamente a quienes tienen la soberbia de querer decirle a los otros cómo vivir, cómo pensar y en qué creer”, aseguró.
Pese a ser una persona “profundamente religiosa”, Kaiser asegura creer en el ”respeto irrestricto” de las decisiones individuales: “usted tiene derecho a hacer lo que usted quiera de su vida, en tanto usted no viole los derechos de terceros”.




