El socialista Emmanuel Grégoire será el próximo alcalde de París, tras imponerse con más del 50 % de los votos en el balotaje municipal celebrado este domingo. Su victoria consolida la continuidad del bloque progresista en la capital francesa, donde fue durante años cercano colaborador de la actual alcaldesa, Anne Hidalgo.

Grégoire, respaldado por una alianza entre socialistas, ecologistas y comunistas, obtuvo el 53,1 % de los sufragios frente a la exministra conservadora Rachida Dati, quien contaba con el apoyo de sectores macronistas y de la derecha. “París decidió mantenerse fiel a su historia”, celebró el ganador tras conocerse los resultados.

En paralelo, la izquierda también retuvo la alcaldía de Marsella, donde fue reelegido el socialista Benoît Payan, tras vencer al candidato ultraderechista Franck Allisio. La retirada del aspirante de La Francia Insumisa (LFI) en segunda vuelta fue clave para evitar una victoria de la extrema derecha.

Sin embargo, la ultraderecha logró un avance significativo al conquistar la alcaldía de Niza, la quinta ciudad más poblada del país, aunque no alcanzó sus objetivos en otras plazas importantes.

Los comicios municipales, aunque marcados por dinámicas locales, son vistos como un termómetro rumbo a las elecciones presidenciales de 2027, en las que el actual mandatario Emmanuel Macron no podrá presentarse nuevamente.

Entre los ganadores del bloque centroderechista destaca el ex primer ministro Édouard Philippe, quien logró la reelección como alcalde de El Havre, fortaleciendo así su perfil de cara a una eventual candidatura presidencial.

Por su parte, la líder ultraderechista Marine Le Pen celebró que su partido haya conquistado decenas de municipios, aunque reconoció derrotas en ciudades clave como Marsella, Tolón y Nimes.

La participación se mantuvo en torno al 57 %, un nivel similar al de la primera vuelta, lo que refleja cierto desencanto ciudadano hacia estas elecciones locales. No obstante, los resultados delinean un escenario político fragmentado en Francia, donde la izquierda resiste en las grandes urbes mientras la ultraderecha continúa ampliando su presencia territorial.

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