El ministro de Asuntos Exteriores de Italia, Antonio Tajani, descartó de manera definitiva la participación de su país en la llamada Junta de Paz, propuesta y liderada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al señalar que existen impedimentos constitucionales insuperables que hacen inviable dicha adhesión.
La iniciativa fue concebida originalmente para supervisar la tregua en Gaza y coordinar la reconstrucción del territorio palestino; sin embargo, con el paso del tiempo evolucionó hacia un organismo con la intención de intervenir en la resolución de conflictos a nivel global.
De acuerdo con Tajani, la Constitución italiana no permite que el país forme parte de una organización internacional dirigida por un solo líder. “No podemos participar en la Junta de Paz porque existe un límite constitucional. Seguimos dispuestos a debatir iniciativas relacionadas con la paz. Estamos listos para aportar nuestro granito de arena en Gaza y también en la formación de la policía”, afirmó el jefe de la diplomacia italiana.
Obstáculo jurídico
El funcionario explicó que se trata de “un obstáculo insuperable desde el punto de vista jurídico”, declaración que realizó tras sostener un encuentro con el vicepresidente estadounidense, JD Vance, y el secretario de Estado, Marco Rubio, en el marco de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán y Cortina.
La postura italiana no es nueva. Hace dos semanas, la primera ministra Giorgia Meloni ya había advertido que “la configuración actual” de este consejo planteaba problemas serios, particularmente de carácter constitucional.
Aunque el tema fue abordado de manera superficial en el encuentro entre autoridades italianas y estadounidenses, trascendió que el gobierno de Meloni ha explorado la posibilidad de que Italia participe únicamente como observador en la Junta de Paz creada por Trump.
Italia no es el único aliado que ha mostrado reservas. Países como Francia y Reino Unido también han expresado dudas sobre el funcionamiento y la naturaleza de este nuevo organismo internacional, cuya estructura y liderazgo han generado cuestionamientos entre socios tradicionales de Estados Unidos.






