La directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, afirmó ante el Congreso que el régimen de Irán permanece “intacto”, aunque “en gran medida degradado” tras los recientes ataques militares encabezados por Washington y sus aliados.

Durante una audiencia sobre amenazas globales, en la que también participaron altos mandos de inteligencia, Gabbard explicó que los golpes contra el liderazgo y las capacidades militares iraníes han debilitado significativamente al país, sin provocar su colapso institucional.

La comparecencia se da en el contexto de la ofensiva iniciada a finales de febrero por el gobierno de Donald Trump, bajo el argumento de frenar el desarrollo de armas nucleares por parte de Teherán, una justificación que ha sido cuestionada tanto por legisladores como por exfuncionarios.

Uno de ellos, Joe Kent, exdirector del Centro Nacional de Contraterrorismo, renunció recientemente al cargo al asegurar que Irán no representaba una “amenaza inminente” para Estados Unidos, en contraste con la postura oficial.

En la misma audiencia, el director de la Agencia Central de Inteligencia, John Ratcliffe, sostuvo una visión distinta, al considerar que Irán sí constituía una amenaza inmediata en el actual contexto.

Gabbard también advirtió que la comunidad de inteligencia anticipó posibles afectaciones en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio mundial de petróleo. De hecho, el conflicto ha derivado en bloqueos en esta zona, provocando presiones al alza en los precios del crudo.

En sus declaraciones, la funcionaria señaló que Irán intenta recuperarse del daño sufrido en su infraestructura nuclear tras los ataques de Estados Unidos e Israel en 2025, aunque continúa sin cumplir plenamente con sus compromisos internacionales en la materia.

No obstante, generó polémica el hecho de que Gabbard omitiera en su intervención oral una parte de su informe escrito en la que aseguraba que el programa nuclear iraní había sido “aniquilado” y que no existían esfuerzos de reconstrucción. Cuestionada por legisladores, argumentó que recortó su participación por razones de tiempo, lo que fue interpretado por algunos senadores como una omisión deliberada para no contradecir la narrativa del presidente Trump.

Finalmente, funcionarios de inteligencia reconocieron que el Pentágono había previsto posibles represalias iraníes, incluyendo ataques a infraestructura energética y el eventual bloqueo del estrecho de Ormuz, lo que derivó en la implementación de medidas preventivas para proteger intereses estadounidenses en la región.

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