Nueva York.— En medio de la mayor huelga de enfermeras en la historia de la ciudad de Nueva York, directivos de hospitales acusaron al sindicato de plantear exigencias que, afirmaron, ponen en riesgo la seguridad de los pacientes, entre ellas impedir el despido de enfermeras que acudan a trabajar bajo los efectos del alcohol o las drogas.
Autoridades del Centro Médico Montefiore, en el Bronx, señalaron que las demandas de la Asociación de Enfermeras del Estado de Nueva York (NYSNA) reflejan que el sindicato prioriza intereses laborales por encima de la atención médica. El vicepresidente sénior de Comunicaciones Estratégicas de Montefiore, Joe Solmonese, declaró que resulta inaceptable solicitar protección laboral para personal que incurra en consumo de sustancias durante su jornada.
Montefiore y otros sistemas hospitalarios también denunciaron que el sindicato exige incrementos salariales considerados desproporcionados. De acuerdo con los directivos, las demandas económicas alcanzarían un costo estimado de 3 mil 600 millones de dólares, incluyendo aumentos salariales cercanos al 40 por ciento.
La huelga inició el lunes luego de meses de negociaciones fallidas y movilizó a aproximadamente 15 mil enfermeras afiliadas a la NYSNA. La protesta afecta a hospitales clave como Montefiore, Mount Sinai y NewYork-Presbyterian, en un contexto en el que las hospitalizaciones por influenza alcanzan máximos históricos semanales en el estado de Nueva York.
El sindicato sostiene que sus exigencias se centran en mejorar las proporciones de personal, garantizar salarios justos, preservar prestaciones médicas y reforzar la protección contra la violencia en el lugar de trabajo, tras incidentes recientes de seguridad en hospitales de la ciudad. La NYSNA acusó a los sistemas de salud de priorizar beneficios financieros y altos sueldos administrativos, al señalar que los hospitales involucrados contaban con más de mil 600 millones de dólares en efectivo en 2025 y que las compensaciones de directivos crecieron de forma significativa en los últimos años.
Mount Sinai calificó las demandas económicas como “extremas” y aseguró que son imposibles de cumplir, aunque afirmó contar con personal sustituto para mantener la atención a los pacientes durante la huelga. Hasta el cierre de esta información, la NYSNA no había respondido a las acusaciones sobre la supuesta protección a personal que trabaje intoxicado.





