La aceleración de la inteligencia artificial generativa hacia 2026 ha abierto una fuerte división entre analistas sobre el futuro de los gigantes tecnológicos. Mientras Google, propiedad de Alphabet Inc., enfrenta el riesgo de erosionar su principal fuente de ingresos, Microsoft aparece mejor posicionado para capitalizar el crecimiento de la IA sin poner en jaque su modelo de negocio.

Durante una entrevista en Schwab Network, Cory Johnson, estratega jefe de mercado en Epistrophy Capital Research, advirtió que Google enfrenta una paradoja estructural: para seguir siendo relevante en la era de la IA debe transformar un modelo que hoy es altamente rentable. La integración de respuestas generadas por IA en los resultados de búsqueda reduce la necesidad de que los usuarios hagan clic en enlaces, base del negocio publicitario de la compañía.

De acuerdo con Johnson, cuando la IA ofrece respuestas directas, la probabilidad de que los usuarios visiten otros sitios cae de forma significativa, lo que impacta directamente en los ingresos por publicidad. En ese sentido, la adopción de IA generativa no solo compite con otros actores, sino que canibaliza el propio negocio histórico de Google.

En contraste, John Freeman, cofundador de Ravenswood Partners, considera que Microsoft ofrece un perfil de riesgo más controlado de cara a 2025 y 2026. Señaló que la compañía puede beneficiarse del auge de la IA a través de su plataforma en la nube Azure, que ha registrado crecimientos cercanos al 35 por ciento, sin enfrentar una disrupción directa en sus principales motores de ingresos.

Freeman destacó que productos como Windows y Microsoft 365 no se verán alterados de forma sustancial en el corto plazo por la expansión de la IA, lo que coloca a Microsoft como una apuesta más estable frente a la transformación tecnológica en curso.

Más allá del software, ambos analistas coincidieron en que la mayor oportunidad inmediata de inversión está en la infraestructura que sostiene la IA. El desarrollo de centros de datos, redes, energía y especialmente memoria especializada se perfila como un eje clave del crecimiento.

En ese contexto, Freeman subrayó el papel de la memoria DRAM como un componente crítico para los modelos de IA cada vez más grandes y recomendó a empresas como Micron Technology y Lam Research como posibles beneficiarias del aumento sostenido en la demanda de infraestructura tecnológica.

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