La de Hoy Querétaro

El discurso del Gobierno de Donald Trump en torno a las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) comienza a mostrar fisuras, luego de semanas de una defensa cerrada frente a prácticas que han generado fuerte controversia y rechazo social en Estados Unidos.

El martes, el comandante general de la Patrulla Fronteriza, Greg Bovino, aseguró desde Minneapolis que las acciones de ICE son “legales, éticas, morales y bien fundamentadas en la ley”. Sin embargo, ese mismo día, el propio presidente Trump adoptó un tono más moderado al reconocer públicamente que la agencia comete “errores”.

“Ya saben, a veces van a cometer errores. ICE va a ser demasiado duro con alguien o, a veces, simplemente cometen errores. Puede suceder”, declaró Trump durante una rueda de prensa en la Casa Blanca, en referencia indirecta a la muerte de Renee Nicole Good, ocurrida hace dos semanas a manos de un agente del ICE.

El cambio de discurso contrasta con la postura inicial del Gobierno, cuando Trump acusó sin pruebas a Good de intentar atropellar al agente, mientras que la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, calificó el hecho como “terrorismo doméstico”.

Vance abre la puerta a sanciones

El viraje retórico se profundizó el jueves, cuando el vicepresidente J. D. Vance reconoció que existen fallas dentro de la actuación de ICE y se comprometió, al menos en el discurso, a aplicar medidas disciplinarias cuando estén “justificadas”.

“Por supuesto que ha habido errores, porque siempre los hay en la aplicación de la ley”, dijo Vance en Ohio, antes de viajar a Minnesota. Posteriormente, en entrevista con Washington Examiner, afirmó que el Gobierno sancionará a agentes que actúen de manera inadecuada, aunque subrayó que “el 99 % de los agentes del ICE están haciendo lo correcto”.

No obstante, Vance atribuyó parte de estos errores al “caos” generado, según él, por la falta de colaboración de las autoridades locales en Minneapolis, una narrativa que mantiene el respaldo político a la agencia, aunque con matices.

Opinión pública en contra

El reconocimiento de “errores” ocurre en un contexto de deterioro acelerado de la imagen pública de ICE. Una encuesta reciente de New York Times–Siena College reveló que 61 % de los votantes registrados considera que las tácticas del ICE han ido “demasiado lejos”, cifra que coincide con un sondeo de CBS News–YouGov publicado la semana pasada.

Estos estudios muestran que alrededor de 7 de cada 10 votantes independientes y 2 de cada 10 republicanos comparten esa percepción, junto con una mayoría abrumadora de demócratas.

Un ajuste político, no estructural

Pese al cambio de tono, analistas advierten que no se trata de un giro de fondo en la política migratoria. El Gobierno federal continúa defendiendo prácticas altamente cuestionadas, como el ingreso a viviendas sin una orden judicial emitida por un juez, utilizando únicamente órdenes administrativas, una táctica que Vance defendió recientemente como legal.

La investigación sobre la muerte de Renee Good ha sido limitada, mientras que el Departamento de Justicia ha puesto mayor énfasis en indagar a la propia víctima y a su familia. Incluso, varios fiscales federales han renunciado en protesta por el manejo del caso.

El reconocimiento de errores por parte de Trump y Vance parece responder más a una realidad política adversa que a una revisión profunda de las prácticas de ICE. Admitir el problema puede ser apenas el primer paso; hasta ahora, no hay señales claras de cambios estructurales en la actuación de la agencia migratoria.

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