El gobierno del presidente Donald Trump ha ordenado a algunas empresas francesas con contratos con el Gobierno de Estados Unidos que cumplan con su decreto que prohíbe los programas de diversidad, equidad e inclusión (DEI), lo que pone de relieve el alcance extraterritorial de las políticas de Washington y su posible impacto en las prácticas corporativas europeas.
Las empresas han sido notificadas para que confirmen su aceptación en un cuestionario titulado “Certificación sobre el cumplimiento de la ley federal antidiscriminación aplicable”. Reuters ha tenido acceso a una copia del cuestionario.
La medida se produce en medio de crecientes tensiones económicas y políticas entre Estados Unidos y Europa tras la elección de Trump al frente de su plataforma “Estados Unidos primero”.
También plantea preguntas sobre los cambios prácticos que las empresas objetivo pueden necesitar implementar, dados los diferentes enfoques entre Estados Unidos y Francia.
Las empresas estadounidenses han adoptado políticas de DEI haciendo un seguimiento de los datos sobre raza y etnia y estableciendo objetivos de diversidad. En Francia, un enfoque secular limita tales prácticas, con leyes que restringen la recopilación de datos y esfuerzos corporativos centrados más en el género y el origen socioeconómico.
Los documentos también despertarán preocupaciones en las salas de juntas europeas de que la administración Trump esté ampliando su lucha contra las políticas de DEI en el extranjero, en un momento en que las acciones de Washington sobre los aranceles y los lazos de seguridad han trastornado las relaciones transatlánticas.
El diario de negocios francés Les Echos, que informó por primera vez de la exigencia el viernes, dijo que fue enviada a las empresas por la embajada de Estados Unidos en París.
“Le informamos de que la Orden Ejecutiva 14173, ‘Poner fin a la discriminación ilegal y restaurar las oportunidades basadas en el mérito’, firmada por el presidente Trump, se aplica a todos los proveedores y prestadores de servicios del Gobierno de Estados Unidos, independientemente de su nacionalidad y del país en el que operen”, indicó la carta, según una copia que el diario francés Le Figaro publicó en su página web.