El estado de Florida fijó para el próximo 10 de febrero su primera ejecución de 2026. Ese día, Ronald Heath, de 64 años, será ejecutado mediante inyección letal en la Prisión Estatal de Florida, al norte del estado, tras ser hallado culpable del asesinato de un vendedor ambulante durante un intento de robo.
El gobernador republicano Ron DeSantis firmó la orden de ejecución. Heath fue condenado en 1990 por el homicidio cometido un año antes cerca de Gainesville, cuando junto con su hermano disparó y apuñaló a la víctima. Ambos también enfrentaron cargos por falsificación, al utilizar las tarjetas de crédito del hombre asesinado.
El hermano de Ronald, Kenneth Heath, quien fue instruido por él para disparar, cumple una condena de cadena perpetua en la Institución Correccional de Tomoka, en el oeste de Florida.
La ejecución de Heath marcará la primera del año en Florida, luego de que en 2025 el estado rompiera su récord histórico con 19 ejecuciones, lo que representó dos de cada cinco penas de muerte aplicadas en Estados Unidos durante ese año. Desde la reinstauración de la pena capital en 1976, el máximo anual de ejecuciones en Florida había sido de ocho, cifra alcanzada en 1984 y 2014.
El incremento se atribuye a la flexibilización de los criterios para imponer la pena de muerte y a la postura del actual gobierno estatal. Desde 2023, Florida es uno de los dos estados del país —junto con Alabama— donde no se requiere unanimidad del jurado para imponer la pena capital, bastando el voto de ocho de los doce integrantes.
Actualmente, Florida cuenta con 265 reclusos en el corredor de la muerte, lo que lo convierte en el segundo estado con más condenados a muerte, solo por detrás de California, que supera los 500 internos, aunque mantiene una moratoria a las ejecuciones desde 2019.






