El Departamento de Justicia de Estados Unidos sustituyó discretamente copias de indultos presidenciales después de que observadores detectaron firmas idénticas de Donald Trump en varios documentos fechados el 7 de noviembre. La firma clonada aparecía en indultos otorgados a Darryl Strawberry, Glen Casada y Michael McMahon. Peritos forenses confirmaron que las rúbricas eran iguales, algo imposible si hubieran sido realizadas a mano.
Tras horas de especulación pública, el gobierno subió nuevas versiones con firmas distintas y atribuyó el incidente a un “error técnico” derivado de fallas de personal durante el cierre de la administración. El portavoz del DOJ aseguró que Trump firmó todos los indultos personalmente, postura replicada por la Casa Blanca.
El episodio ocurre en medio de una nueva ola de indultos y tras semanas en las que Trump afirmó desconocer a beneficiarios como el magnate de criptomonedas Changpeng Zhao. También se produce mientras el propio Trump critica a Biden por utilizar un autopen para actos ejecutivos, argumento que los republicanos han usado para cuestionar la validez de acciones tomadas durante su mandato.
Pese a esto, expertos en derecho constitucional señalan que la herramienta utilizada para estampar la firma no afecta la legalidad de un indulto si la intención presidencial está acreditada. Analistas consideran que la sustitución de firmas es más un intento político por evitar paralelismos con prácticas atribuidas a Biden que un problema jurídico real.






