Hermosillo, Sonora.— A una semana del incendio en una tienda de la cadena Waldo’s en el centro de Hermosillo, que cobró la vida de 24 personas y dejó 14 heridas, el dolor se ha transformado en indignación. Familiares de las víctimas y sobrevivientes exigen justicia y advierten que la tragedia podría repetirse, pues aseguran que muchos inmuebles del Centro Histórico carecen de mantenimiento y presentan fallas eléctricas.
Eusebio Arias, tío de Joanna Hernández, una joven estudiante de 20 años que trabajaba como cajera en la tienda y murió en el siniestro, responsabilizó tanto a las autoridades como a la empresa de la cadena comercial.
“Queremos respuestas. Tenemos comercios obsoletos, muy viejos, que necesitan mantenimiento. Los que caminamos las calles de Hermosillo lo sabemos, y también pasa en otras ciudades”, declaró a La de Hoy Querétaro.
Arias señaló directamente al gobierno local, a la tienda y a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) como responsables por la falta de mantenimiento en las instalaciones eléctricas. “Por no darle servicio, el sistema se sobrecalentó y explotó”, afirmó.
Una tragedia anunciada
El incendio ocurrió la tarde del 1 de noviembre, alrededor de las 15:00 horas locales, después de varios apagones en la zona. Según testigos, el transformador de energía eléctrica de la tienda explotó repentinamente, provocando un incendio que se extendió con rapidez mientras decenas de clientes realizaban compras por la quincena y el Día de Muertos.
Las escenas fueron de horror. En cuestión de minutos, el fuego consumió gran parte del local y atrapó a empleados y compradores. Veinticuatro personas perdieron la vida y catorce resultaron heridas, en lo que ya es una de las tragedias urbanas más graves en la historia reciente de Hermosillo.
Aunque la Fiscalía de Sonora descartó hasta el momento que el siniestro haya sido intencional, familiares y vecinos insisten en que fue consecuencia directa de negligencia y abandono en el mantenimiento eléctrico del inmueble.
“El miedo sigue aquí”
Durante la semana, cientos de personas marcharon por las calles del centro de Hermosillo portando velas y carteles con los rostros de las víctimas. “No fue un accidente, fue negligencia”, coreaban frente al edificio calcinado, convertido ahora en símbolo del deterioro del corazón histórico de la ciudad.
Vecinos denunciaron que otros edificios del área presentan las mismas condiciones que la tienda siniestrada: cableado expuesto, transformadores viejos y sistemas eléctricos sin revisión desde hace años.
“El miedo sigue aquí. Cualquier día puede pasar otra tragedia”, dijo una de las manifestantes que perdió a su sobrino en el incendio.
Una ciudad en duelo y sin respuestas
El Gobierno de Sonora prometió revisar las instalaciones eléctricas de los locales del Centro Histórico, pero hasta el momento no se ha informado de sanciones ni de avances en la investigación. Tampoco la empresa Waldo’s ha ofrecido una declaración pública detallada sobre su responsabilidad.
Mientras tanto, las familias siguen reuniéndose frente al lugar del incendio, donde montaron un altar con flores, fotografías y veladoras.
“Queremos justicia, pero también garantías de que nadie más muera por la misma causa”, expresó Arias.





