Tras su muerte en 1954, la obra y la figura de Frida Kahlo atravesaron una transformación acelerada: de artista relativamente desconocida pasó a convertirse en un ícono global y en una marca cultural atravesada por el capitalismo y la interconexión contemporánea. Ese proceso es el eje de la exposición Frida: The Making of an Icon, inaugurada esta semana en el Museum of Fine Arts de Houston, Texas.

La muestra examina tanto la construcción del mito como la complejidad de Kahlo como persona y creadora, explicó a EFE Mari Carmen Ramírez, curadora de la exposición y directora del Centro Internacional para las Artes de las Américas (ICAA) desde 2001. “Frida no es solo una pintora: es un caso único de iconicidad, mito y cultura de consumo que no tiene precedentes en la historia del arte”, afirmó.

La exposición reúne 35 obras de Kahlo y las pone en diálogo con más de 130 piezas de alrededor de 80 artistas de cinco generaciones. El recorrido va desde sus contemporáneos surrealistas hasta creadores actuales que, desde el feminismo, el activismo LGBTQ, el arte chicano o la discapacidad, han reinterpretado su figura como símbolo de resistencia, identidad y pertenencia.

Para Ramírez, el magnetismo de Kahlo radica en la identidad compleja y deliberadamente construida que proyectó. “Frida fue una identidad fragmentada y multifacética: intelectual y mestiza, autodidacta y sofisticada, heterosexual y bisexual. Esa flexibilidad permitió que distintos grupos se reconocieran en ella desde lugares muy distintos”, señaló.

La muestra también cuestiona la lectura reduccionista de su obra, frecuentemente interpretada solo desde el drama biográfico. “Sus pinturas han sido vistas como simples ilustraciones de su vida personal, lo que ha llevado a minimizar su innovación artística”, explicó la curadora. La exposición propone volver al análisis de su lenguaje pictórico, sus técnicas y sus referencias iconográficas.

Uno de los núcleos centrales está dedicado a la llamada “Fridamanía”: un archivo visual de más de 200 objetos que evidencian la apropiación comercial de su imagen a escala global. Souvenirs, productos cotidianos y objetos de consumo muestran cómo el rostro de Kahlo circula hoy entre el arte, el mercado y la experiencia íntima de millones de personas. “Cualquier persona puede establecer una relación personal con Frida a través de un objeto”, apuntó Ramírez.

El proyecto se apoya en archivos del ICAA, con sede en Houston, y en materiales del Museo Frida Kahlo de Ciudad de México, que incluyen fotografías, documentos, vestimenta y objetos personales que amplían la comprensión de su obra y su contexto histórico.

La exposición permanecerá en Houston hasta el 17 de mayo y posteriormente viajará a la Tate Modern de Londres, consolidando la vigencia de Frida Kahlo como figura central del arte moderno y contemporáneo y confirmando que, siete décadas después de su muerte, su imagen sigue funcionando como espejo para múltiples generaciones.

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