Una investigación publicada el 27 de febrero de 2026 en la revista Science propone una nueva explicación para la casi ausencia de ADN neandertal en el cromosoma X de los humanos modernos.

Desde 2010 se sabe que Homo sapiens y Homo neanderthalensis se cruzaron y que la mayoría de las poblaciones actuales conserva fragmentos de ascendencia neandertal en su genoma. Sin embargo, esos fragmentos son escasos en el cromosoma X humano.

La hipótesis dominante sostenía que la selección natural eliminó variantes neandertales en ese cromosoma por ser biológicamente desventajosas. El nuevo estudio, liderado por investigadores de la Universidad de Pensilvania, plantea un origen demográfico y social: un patrón de apareamiento sesgado.

El equipo identificó abundancia de ADN humano moderno en el cromosoma X de los neandertales, el patrón inverso al observado en sapiens. Según Alexander Platt, el flujo genético ocurrió predominantemente entre machos neandertales y hembras humanas anatómicamente modernas.

Dado que las mujeres poseen dos cromosomas X y los varones uno, este sesgo habría introducido más cromosomas X humanos en poblaciones neandertales, mientras que menos cromosomas X neandertales ingresaron en poblaciones sapiens. El resultado es una asimetría genética coherente con un cruce inter-específico con sesgo sexual, no con incompatibilidad biológica.

El estudio sugiere que la evolución no operó únicamente mediante selección de variantes más aptas, sino también a través de dinámicas sociales que moldearon el flujo génico.

El paleogenetista Carles Lalueza-Fox, del Instituto de Biología Evolutiva, señaló que la hipótesis es plausible en el contexto de una población neandertal en declive, aunque no descarta mecanismos adicionales, incluidos factores culturales.

La autora principal, Sarah Tishkoff, afirmó que no existen datos que permitan determinar si estas interacciones fueron consensuadas o coercitivas. El patrón genético es medible; las dinámicas sociales subyacentes permanecen indeterminadas.

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