La Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) prohibió la importación y venta de nuevos modelos de drones y equipos críticos fabricados por empresas extranjeras, entre ellas DJI, el mayor productor de drones a nivel mundial, al incorporarlos a la llamada “lista negra” por representar un “riesgo inaceptable para la seguridad nacional”.
La medida impide que consumidores estadounidenses adquieran la próxima generación de drones fabricados en China, aunque no afecta a los modelos previamente autorizados ni a los dispositivos que ya se encuentran en uso, los cuales podrán seguir operando legalmente en el país.
La decisión marca el punto culminante de años de acciones del gobierno estadounidense para frenar la presencia de drones chinos en su espacio aéreo. DJI controla alrededor del 70 por ciento del mercado global y sus equipos han sido utilizados en Estados Unidos tanto por agencias públicas como por empresas privadas, en actividades que van desde inspecciones de infraestructura y monitoreo agrícola hasta producción audiovisual.
En junio, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para acelerar el desarrollo y comercialización de tecnologías de drones y fortalecer la producción nacional, con el argumento de reducir la dependencia extranjera. El presidente de la FCC, Brendan Carr, afirmó que la medida busca proteger el espacio aéreo estadounidense sin interrumpir el uso de drones ya autorizados.
La FCC informó que su determinación se basó en la evaluación de un organismo interinstitucional del Poder Ejecutivo, el cual concluyó que los drones y componentes fabricados en el extranjero podrían facilitar vigilancia persistente, extracción de datos y operaciones destructivas dentro del territorio estadounidense.
DJI manifestó su decepción por la resolución y aseguró que no se ha hecho pública la información utilizada para sustentarla. La empresa reiteró que las preocupaciones sobre la seguridad de sus datos no han sido respaldadas por pruebas y calificó la medida como proteccionista. Autel Robotics, otro fabricante chino afectado, no ha emitido una postura pública.
Desde China, el Ministerio de Relaciones Exteriores calificó la decisión como discriminatoria y acusó a Washington de generalizar de forma excesiva el concepto de seguridad nacional. Beijing exigió un entorno justo y no discriminatorio para las empresas chinas.
Las preocupaciones de Estados Unidos sobre los drones chinos se remontan a varios años. En 2017, el Ejército prohibió el uso de drones DJI por vulnerabilidades de ciberseguridad, y el Departamento de Seguridad Nacional advirtió sobre la posible transferencia de datos sensibles a China. En años posteriores, DJI fue incluida en listas negras del Departamento de Comercio y del Departamento del Tesoro por presuntos vínculos con labores de vigilancia y abusos a derechos humanos, así como por supuesta colaboración con el Ejército chino.
Con esta nueva decisión, la FCC amplía las restricciones contra empresas tecnológicas chinas y refuerza la política de seguridad nacional de Estados Unidos en sectores estratégicos.




