Estados Unidos y Argentina mantienen conversaciones avanzadas para concretar un acuerdo que permitiría al gobierno del presidente Donald Trump deportar a inmigrantes de otros países hacia territorio argentino, como parte de su estrategia para reforzar las expulsiones masivas y endurecer su política migratoria.

De acuerdo con información difundida por The New York Times, el acuerdo en negociación con el gobierno del presidente argentino Javier Milei permitiría que ciudadanos extranjeros sean enviados a Argentina, desde donde se les ofrecería la opción de regresar a sus países de origen.

Esta no es la primera vez que la administración estadounidense recurre a acuerdos con terceros países para facilitar deportaciones, una práctica que le permite sortear obstáculos diplomáticos o logísticos, especialmente en casos de personas provenientes de países con los que Estados Unidos no mantiene relaciones formales o donde resulta difícil obtener documentos de viaje.

Las negociaciones con Argentina se dan en un contexto de creciente cuestionamiento a la política migratoria de Trump, luego de la muerte de dos ciudadanos estadounidenses durante protestas contra redadas migratorias en el estado de Minnesota, hechos que han generado protestas y críticas a nivel nacional e internacional.

El objetivo del posible acuerdo es reforzar el mensaje disuasorio del gobierno estadounidense para frenar la migración irregular, así como facilitar la repatriación de personas cuya deportación directa a sus países de origen resulta compleja. Esquemas similares ya han sido implementados con países como Costa Rica, El Salvador y Panamá, que han aceptado recibir personas deportadas desde Estados Unidos.

Para el gobierno de Javier Milei, el acuerdo representaría un fortalecimiento de los vínculos con Washington, aunque también podría generar tensiones en el ámbito de la política interna argentina ante la recepción de inmigrantes deportados por Estados Unidos.

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