Dirigentes empresariales de México llamaron a mantener una postura fría, estratégica y unificada frente a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) prevista para 2026, al advertir que respuestas reactivas o fragmentadas incrementarían la incertidumbre y el costo económico del proceso.

El presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur), Octavio de la Torre, señaló que la revisión del acuerdo, contemplada desde su diseño original, debe abordarse con inteligencia y consenso, sin anticiparla como una renegociación. Sostuvo que la estrategia seguida hasta ahora ha funcionado en el contexto internacional y debe mantenerse.

Indicó que Concanaco inició desde finales de 2024 foros binacionales y mesas técnicas para anticipar escenarios y construir posiciones comunes. Subrayó que el entorno global presenta mayores tensiones geopolíticas y ajustes en reglas comerciales, por lo que resulta indispensable separar el discurso político de las decisiones económicas.

De la Torre afirmó que la integración productiva con Estados Unidos es un hecho estructural, reflejado en cadenas de suministro profundamente interconectadas, lo que permite prever la continuidad del tratado. Añadió que la organización cuenta con un consejo estratégico de tratados, integrado por exnegociadores y empresarios, que elabora insumos técnicos para respaldar al Gobierno federal durante la revisión.

El dirigente advirtió que no es momento de divisiones ni de buscar injerencias externas, y llamó a cerrar filas para proteger la inversión, el empleo y las cadenas de valor, en especial en regiones fronterizas donde cualquier señal de riesgo impacta de forma inmediata al comercio y los servicios.

En la misma línea, el presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Juan José Sierra, respaldó el llamado a la unidad y afirmó que la revisión del T-MEC ya está en marcha mediante consultas y diálogos iniciados desde el año pasado. Señaló que los retos internos y externos exigen coordinación y colaboración entre trabajadores, empresarios y Gobierno.

Sierra sostuvo que la integración productiva de Norteamérica es irreversible, con flujos crecientes de comercio e insumos en ambos sentidos, y pidió preservar reglas claras que otorguen certidumbre. Destacó que el tratado no solo impulsa las exportaciones mexicanas, sino también la importación de insumos hacia Estados Unidos.

Ambos líderes coincidieron en que el sector privado debe acompañar técnicamente al Gobierno, aportar evidencia y evitar mensajes que erosionen la confianza. La prioridad, afirmaron, es consolidar lo que funciona, corregir lo necesario y reducir la volatilidad para empresas y trabajadores rumbo a 2026.

Shares: