El #VotoUtil y la venganza de los electores

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Por Carlos Silva, La lengua de Dante.

Ya en 1988, vagamente se llegó a escuchar esa idea del voto útil para acelerar la salida del PRI de Los Pinos, en una alternancia que fue postergada porque quien la encabezaba era justamente la izquierda, oportunidad que por lo demás, fue desaprovechada porque pasado el tiempo, Cuauhtémoc Cárdenas tendría no una, sino varias oportunidades de mostrar su estatura moral y de estadista y no solamente la estatura de un líder social como lo hacían ver los integrantes de la nomenclatura priísta. En aquél lejano 1988, no hubo la oportunidad de que el voto útil se pusiera de manifiesto y si en cambio se hizo presente uno de los más escandalosos fraudes de los últimos tiempos y el PRI se mantuvo durante un sexenio más.

Seis años después, el asesinato del abanderado priísta Luis Donaldo Colosio y la claudicación de campaña que hizo el panista Diego Fernández de Cevallos, le dejó abierta la puerta al priísta Ernesto Zedillo, que sin tanta alharaca, ganó de nueva cuenta la presidencia abanderando las siglas del Revolucionario Institucional, que no era su partido, sino simplemente el que lo postulaba. A Ernesto Zedillo le correspondió comenzar a experimentar y vivir la alternancia, luego de que en 1997, por primera vez en su historia, el PRI perdiera la mayoría en la Cámara de Diputados y a partir de ese momento, la gente comenzó a experimentar la importancia y la fuerza de un voto realizado a partir del enojo, en ese momento, los electores le cobraban al PRI, la reciente afrenta de haber subido el IVA en un 50% valiéndose de su mayoría en la Cámara de Diputados, pero ahora la idea del voto útil, comenzaba a cobrar sentido.

En el año 2000, con tal de cerrar filas para impedir el ascenso de la izquierda en México, por la ruta del PRD, al llamado para ejercer el voto útil, buena parte del priísmo se volcó a apoyar la propuesta del candidato panista Vicente Fox y de esa manera se concretó la que sería la primera alternancia en nuestro país. Si bien es cierto que buena parte del electorado mexicano se la tenía reservada al PRI, el voto útil se orientó a evitar la llegada de la izquierda a la presidencia de la república y así ocurrió.

Tras dos gobiernos sin cambios significativos en el quehacer político y en el ámbito de la administración pública, el hartazgo cobró forma en ésta ocasión contra el PAN, partido que provocó el mayor desencanto tras la expoliación del bono democrático y la consecución y ampliación de las peores prácticas en materia de corrupción, el voto útil se orientó entonces, en dos vertientes que el PRI supo capitalizar perfectamente para concretar su regreso a las grandes ligas, la primera de ellas, sacar al PAN de Los Pinos y la segunda, cerrarle el paso a la nueva figura de izquierda que repetía en su intento de hacerse con la presidencia de la república, las dos cosas se lograron a partir del voto útil y en ese orden, se logró desplazar al PAN hasta una tercera posición luego de haber gobernado durante doce años y de paso, se evitó el ascenso de la polémica figura de Andrés Manuel López Obrador. La ascensión de Andrés Manuel al poder, solo sería cuestión de tiempo gracias de nueva cuenta, a la orientación del llamado voto útil.

El retorno del llamado nuevo PRI, que no fue otra cosa que el ascenso de una nueva camarilla de ladrones, que a la par que endeudaron las diversas entidades federativas que gobernaron, mantuvieron el esquema de prohijar nuevas, sofisticadas y novedosas maneras de malversar el erario público y lo que significó que bien pronto los escándalos por corrupción le mostraron a aquellos que había ejercido de manera útil su voto, el terrible error en el que habían incurrido al permitir el retorno del PRI al poder, no obstante, conociendo la gente el poder de su voto, no tuvo más remedio que esperar la oportunidad para volver hacer valer su desquite, las cosas, claramente, no habrían de quedarse solamente en una nueva estafa.

2018 representó el culmen de una intentona en la que, en seis ocasiones, la izquierda quiso hacerse con el gobierno de la república en nuestro país, tres veces con Cuauhtémoc Cárdenas y tres ocasiones con Andrés Manuel López Obrador, sin embargo, para la última cita electoral, la del 2018, Andrés Manuel llegó con el respaldo de un fastidio generalizado, con un ánimo en la gente cada vez mayor y muy caldeado, con un hartazgo muy evidente contra el panismo y el priísmo que representaban ser una y la misma cosa, con un candidato panista que respaldó todas y cada una de las reformas echadas a andar por la maquinaria priísta y que compartió con ellos las mieles de la corrupción, para al final terminar peleados luego de una traición más del abanderado albiazul, con una campaña priísta meramente testimonial a pesar de contar con uno de los mejores candidatos que se han presentado a la contienda por la presidencia y en ese escenario, la figura de López Obrador se alzó como la única voz discordante con la dicotomía que tras la primer alternancia y durante tres sexenios, habían significado la dualidad PAN-PRI. Nada había cambiado durante esos tres períodos presidenciales luego del arribo de una democracia más creíble, sin embargo, en dos de esos momentos siempre estuvieron presentes los efectos del llamado voto útil.

De nueva cuenta entonces, el voto útil, incluyendo en éste el voto de poco más de siete millones de electores que anteriormente habían votado por el PRI y de poco más de cuatro millones que antes lo habían hecho por el PAN, se orientó a hacer ganar la propuesta del candidato izquierdista López Obrador, llevándole a alcanzar, por primera vez, desde la primer alternancia, más de 30 millones de votos y a lograr un porcentaje que nunca nadie había alcanzado desde que la alternancia se hizo posible en México, con un 53.19% en algo que para muchos resultó absolutamente inédito y hasta insólito, pero que da muestra del sentido que el coraje de los electores puede imprimirle a la noción del voto útil.

Dicho todo lo anterior, la idea es poner de relieve, la naturaleza del voto útil y el sentido que la marea puede darle al mismo en cada elección, así las cosas, ya desde ahora comienzan a surgir las voces que convocan al voto útil para el 2021 y lo único que podemos tener claro, es que a nivel federal, el voto útil pretendidamente solo puede ser orientado a una anticipada venganza en contra de AMLO, producto del arrepentimiento de los priístas y panistas que votaron por el en el 2018, sin embargo, saciada esa sed de venganza, se han puesto a pensar ¿Hacía dónde pretenden que se oriente ese inútil voto útil? ¿De nueva cuenta hacía el PRI o hacía el PAN? ¿Cuál de estas dos fuerzas políticas creen ustedes que merece de nuevo la oportunidad de ser empoderada? ¿De cuál de estos partidos le convencen mayormente los liderazgos las propuestas y el tipo de oposición que vienen presentando frente al proyecto de AMLO?

Estas son tan solo algunas de las reflexiones que se me ocurren de cara al “nuevamente nuevo giro” que se pretende darle al voto útil, rogando no perder de vista algo que es a todas luces relevante y que es el hecho de que los votos de venganza, han probado no ser precisamente los mejores, ni los más atinados, pues por un momento, sacian la sed de los electores por ver correr la sangre de quienes les han defraudado, sin embargo, ello no garantiza per se, que los políticos nuevamente empoderados habrán de tener un buen desempeño y, consecuentemente, en poco tiempo el desencanto se hace presente. Conviene más que ello y ya desde ahora, examinar a conciencia a todos aquellos políticos que quieran presentarse en las subsecuentes elecciones, examinarlos con lupa y si se encuentran discrepancias entre sus ingresos y sus onerosas formas de vida, tronarlos desde antes y evitar que vuelvan a presentarse con la idea de volver a ser votados.

Mientras no surjan nuevos liderazgos, con nuevas y frescas maneras de hacer política, el voto útil debe de ser utilizado para botar de la política a aquellos que han mostrado que no deben volver a ser votados nunca más y conste que los hay en todos los partidos, los hay, de todos los colores y signos políticos, a eso, es donde debemos de orientar las disquisiciones para lograr alcanzar, un voto verdaderamente razonado y no solamente pensar en la utilidad de un voto que solo les facilita las cosas a nuevas gavillas de ladrones.

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