De candidato improbable a presidente: el ascenso político de José Antonio Kast en Chile

Que José Antonio Kast llegara a la Presidencia de Chile era un escenario difícil de prever incluso para su círculo más cercano hace algunos años. Así lo relata Rodrigo Pérez Stiepovic, amigo suyo desde que ambos iniciaron la carrera de Derecho en 1984, al recordar que entonces no resultaba evidente que Kast fuera a convertirse en candidato presidencial.

El propio Kast ha reconocido que, cuando planteó por primera vez la idea de aspirar a La Moneda, recibió una respuesta tajante de un amigo: “No, te volviste loco”. Sin embargo, este domingo fue electo presidente al imponerse con amplio margen en el balotaje frente a la candidata comunista Jeannette Jara.

Se trató del tercer intento presidencial de Kast. En 2017 obtuvo apenas 8% de los votos y en 2021 perdió la segunda vuelta por 12 puntos porcentuales frente al actual mandatario de izquierda, Gabriel Boric. En esta ocasión, con una campaña enfocada en seguridad, logró revertir el resultado de la primera vuelta de noviembre, cuando Jara lo había superado por tres puntos.

La clave de su triunfo fue la concentración del voto de derecha, reforzada por el respaldo de los excandidatos derrotados en primera vuelta, el libertario Johannes Kaiser y la conservadora Evelyn Matthei.

Abogado, católico y figura que suele despertar comparaciones con líderes como Donald Trump, Javier Milei o Nayib Bukele, Kast ha reconfigurado el mapa de la derecha chilena.

Origen familiar y relación con el pinochetismo

Nacido hace 59 años en Paine, en la región metropolitana de Santiago, Kast es el menor de diez hijos de un matrimonio alemán que emigró a Chile tras la Segunda Guerra Mundial. El pasado de su padre, Michael Kast, ha sido objeto de controversia debido a documentos del Archivo Federal alemán que lo identifican como miembro del partido nazi en 1942, aunque Kast ha sostenido que su padre fue obligado a alistarse en el ejército alemán.

Casado con la abogada María Pía Adriasola y padre de nueve hijos, cercano al movimiento católico Schoenstatt, Kast rechaza la etiqueta de “ultraderecha”. No obstante, ha defendido el régimen militar de Augusto Pinochet y ha afirmado que, de seguir con vida, el exdictador habría votado por él.

Su hermano mayor, Miguel Kast, fue ministro y presidente del Banco Central durante la dictadura, periodo marcado por graves violaciones a los derechos humanos. Kast ha negado avalar esos abusos, aunque ha relativizado el carácter del régimen al destacar lo que considera avances económicos y la posterior transición a la democracia.

Una derecha redefinida

La trayectoria política de Kast comenzó en la Universidad Católica, dentro del Movimiento Gremial fundado por Jaime Guzmán. Posteriormente fue concejal y diputado por la Unión Democrática Independiente, partido que abandonó para fundar el Partido Republicano, desde el cual compitió en las últimas dos elecciones presidenciales.

Analistas como Robert Funk, politólogo de la Universidad de Chile, describen su proyecto como una “derecha nacionalista populista”, influida por modelos internacionales como Trump, Milei, Bukele y Viktor Orbán. En política migratoria y de seguridad, Kast ha propuesto medidas de “mano dura”, incluyendo barreras físicas en las fronteras y políticas de autodeportación, así como un “gobierno de emergencia”.

En el plano económico, plantea un ajuste fiscal de US$6.000 millones en 18 meses bajo el lema de reducir el “gasto político”, propuesta que ha generado dudas incluso en sectores de la centroderecha.

A diferencia de otros líderes afines, Kast no ha cuestionado la legitimidad del sistema electoral chileno y, tras su derrota en 2021, reconoció públicamente el triunfo de Boric. En esta campaña moderó su discurso en temas culturales como el aborto y el ministerio de la Mujer, con el objetivo de ampliar su base electoral, particularmente entre las mujeres.

El resultado de este balotaje confirma el giro pendular del electorado chileno y lleva al antiguo candidato improbable a la presidencia que buscó durante años. El desafío inmediato será sostener la cohesión del heterogéneo bloque conservador y asegurar respaldo parlamentario para gobernar.

Shares: