El Tribunal Supremo de Estados Unidos aprobó por seis votos contra tres que el Departamento de Estado exija incluir el sexo biológico en los pasaportes nuevos y renovados, revirtiendo la política de la administración Biden que permitía a las personas transgénero, no binarias e intersexuales elegir el marcador de género con el que se identifican.
La decisión, que representa una victoria para la administración Trump, permite aplicar de inmediato la nueva norma mientras continúa el litigio en tribunales inferiores. La mayoría conservadora del tribunal argumentó que indicar el sexo de nacimiento no vulnera los principios de igualdad, comparando el requisito con la mención del país de origen en los documentos oficiales.
Los tres jueces liberales disintieron. La jueza Ketanji Brown Jackson acusó a la mayoría de intervenir sistemáticamente a favor del Ejecutivo en casos de emergencia, calificando la medida de “dañina para la población más vulnerable”. Jackson subrayó que durante más de tres décadas los pasaportes estadounidenses habían permitido reflejar la identidad de género de sus titulares.
La demanda fue presentada por un grupo de personas transgénero, no binarias e intersexuales que sostienen que los documentos deben reflejar el sexo con el que viven y se identifican, no el asignado al nacer.
El procurador general John Sauer defendió que los pasaportes son instrumentos de comunicación diplomática y deben contener información objetiva, “en consonancia con la realidad científica”.
La nueva política, parte de un conjunto de órdenes ejecutivas impulsadas por Trump, elimina la opción de género “X” e impone la identificación por sexo biológico en ámbitos federales como los deportes y el servicio militar.
La fiscal general Pam Bondi celebró la decisión y afirmó que “la suspensión de hoy permite al gobierno exigir a los ciudadanos que indiquen su sexo biológico en el pasaporte”, añadiendo que el Departamento de Justicia continuará defendiendo esta posición en los tribunales.




