El precio del oro superó por primera vez los 5.000 dólares por onza la noche del domingo, impulsado por una oleada de compras de inversionistas que buscaron refugio ante la creciente incertidumbre geopolítica y financiera asociada a las decisiones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

En los primeros 26 días de 2026, el metal precioso acumula un alza de 15%, un repunte acelerado que se suma a un desempeño histórico en 2025, cuando el precio del oro se disparó 65%, su mayor incremento anual desde 1979.

Tradicionalmente considerado un activo refugio en periodos de volatilidad, el oro se ha visto beneficiado por una combinación de factores: tensiones diplomáticas entre Estados Unidos y aliados clave como Europa y Canadá, amenazas arancelarias, operaciones militares en América Latina, y cuestionamientos directos a la Reserva Federal.

El repunte más reciente se atribuye a una serie de movimientos del mandatario estadounidense, que incluyeron advertencias comerciales a países de la OTAN por el tema de Groenlandia, una operación militar contra Venezuela, y el inicio de una investigación penal contra el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, lo que ha generado dudas sobre la autonomía del banco central.

A estos factores se suma un dólar estadounidense más débil, una inflación superior a la prevista, expectativas de nuevos recortes a las tasas de interés por parte de la Fed y una demanda sostenida de oro por parte de bancos centrales a nivel global.

El domingo, el oro avanzó 1,4% para ubicarse en 5.058 dólares por onza troy hacia las 8:14 de la noche, hora de Miami. La plata, otro metal considerado refugio, también mostró un fuerte avance al subir 4,5% y alcanzar los 107,8 dólares por onza. En 2025, la plata registró un incremento anual de 141%, su mejor desempeño desde 1979.

Pese a haber superado el umbral de los 5.000 dólares, el consenso entre analistas es que el rally aún no ha terminado. Goldman Sachs elevó recientemente su previsión para el oro a 5.400 dólares por onza, citando la “persistente incertidumbre de la política global” y el creciente interés de inversionistas privados.

En una línea similar, Michael Hartnett, director de inversiones de Bank of America, señaló que el precio del oro podría escalar incluso por encima de los 6.000 dólares por onza si se mantienen las actuales condiciones de volatilidad.

La presión sobre los mercados se ha intensificado en las últimas semanas. La captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, las amenazas contra Irán, el endurecimiento del discurso sobre la anexión de Groenlandia y la posibilidad de nuevos aranceles a Europa han elevado la percepción de riesgo global.

A ello se añadió, el sábado, la amenaza de Trump de imponer aranceles de hasta 100% a las importaciones canadienses si Ottawa avanzaba en un acuerdo comercial con China, escenario que el propio gobierno canadiense ha descartado, pero que volvió a sacudir a los mercados.

En el ámbito interno, la investigación penal contra Jerome Powell reforzó los temores sobre una posible politización de la Reserva Federal, un factor clave que ha acelerado la migración de capitales hacia activos considerados seguros.

El conjunto de estos acontecimientos ha consolidado al oro como el principal termómetro de la ansiedad global en el arranque de 2026.

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