El mejor homenaje

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Por Carlos Silva, La lengua de Dante.

Lo dijo la también panista Raquel Jimenez y lo dijo extraordinariamente bien, nadie como el ingeniero Simón representaba tan a cabalidad sus dos apellidos Guerrero y Contreras, hombre terco y tenaz, que luchaba con pasión por sus ideales, por aquello en lo que creía. Hombre de fe, que siempre supo ser congruente en todos los momentos del quehacer humano, en un primer momento, en lo que pensaba, posteriormente, en lo que decía y, finalmente, en lo que en los hechos hacía; así fue en vida Simón Guerrero, extraordinaria persona y mejor amigo.

Es curioso, pero en ocasiones no es sino hasta la muerte de una persona, que comienzan a reconocerse las virtudes que ésta tuvo en vida, sin embargo, en el caso de Simón, éste reconocimiento lo obtuvo aún en vida y, tras su partida, una lluvia de mensajes, recuerdos y reconocimientos hechos por propios y extraños se sucedieron de muchas maneras, quedando, múltiples constancias de ello en las redes sociales; políticos de todos los partidos, perfiles y creencias ideológicas, dieron cuenta del profundo respeto que en vida profesaron por Simón Guerrero.

Perteneciente a un grupo político que hace algunos lustros eran señalados como “los duros” (en clara alusión al dogmatismo panista de varios de sus integrantes), más que ello, Simón encarnaba aquel panismo de antes de 1997, ese que bregaba contra aquella fortaleza inexpugnable que representaba el sistema político instrumentado por el PRI, aquel partido de solo unos cuantos militantes, de aquellos pocos convencidos de la oferta de Acción Nacional, de aquel partido que aún estaban lejos de ser el partido de moda entre los queretanos y que un día llegaría a posicionarse de tal manera que lo ha llevado a ser en estos momentos, la principal fuerza política en la entidad.

De aquel famoso grupo del que aún circulan emblemáticas figuras del panismo local como la de Alfredo Botello, Rafa Puga, Arturo Nava, Jesús Carlos Hernández, entre algunos otros, la figura de Simón Guerrero destacó por la férrea defensa que siempre hizo de aquel panismo serio, prestigiado y solvente en la sociedad queretana, sin fanatismos de ninguna especie y siempre respetuoso por las posiciones de los demás.

Presidente del PAN durante el primer gobierno panista en la entidad, el de Nacho Loyola y posteriormente diputado local, operador político muy cercano al siguiente gobernador panista, Paco Garrido, Simón Guerrero se supo mantener siempre como lo que fue, un extraordinario hombre en la política, un político serio, de esos con los que era posible sellar acuerdos con un simple apretón de manos, pero mejor que eso, fue de esos pocos panistas que supieron mantenerse a buen resguardo de los influjos del poder. Siempre discreto, siempre sencillo y que tras su paso por posiciones de primerísimo nivel, supo mantenerse viviendo en la honrada medianía de lo que sus sueldos le permitían; sin falsas posturas, Simón siguió viviendo, hasta el final de sus días, con la misma sencillez con la que vivió todo el tiempo que estuvo presente en la política local.

Durante el ejercicio de sus tareas en la administración pública, siempre se mantuvo sencillo, como lo había sido siempre y tras su paso por la política, Simón Guerrero no terminó enriquecido; en sus manejos, tanto público como privado, siempre fue un hombre cabal y honesto, cualidades que pocas veces son observadas en la política y en el ejercicio de la administración pública y quizá por ello no sería ninguna mala idea que el panismo actual pusiera de relieve la observancia de éste tipo de virtudes entre algunos de sus miembros, porque cuando éste tipo de virtudes están tan ausentes y son tan inobservadas, es cuando la figura de alguien como Simón, se engrandece entre quienes hoy hacen política en el PAN en Querétaro, pero más que eso, este tipo de formas de ser y de hacer política, perfectamente podrían dignificar a la de por si muy desgastada labor política, brindándole ese toque de brillo y de prestigio con el que siempre debiera de contar y eso es algo que los políticos de todos los partidos debieran de hacer como una manera de prestigiar la política.

Siempre será posible encontrar perfiles que dignifiquen la forma en como debe de hacerse la política y es por éste tipo de personas que la política sigue siendo algo que vale la pena y ese me parece, es el mejor legado que Simón Guerrero le ha dejado al panismo local y ese es el mejor ejemplo que los actores políticos panistas de hoy, debieran emular, porque desafortunada y claramente, no todos los políticos que han sido postulados por el PAN pueden jactarse de contar con una trayectoria igual de honrada y pulcra como la que Simón Guerrero tuvo en vida.

En lo político, siempre fue firme en sus ideas y aunque Simón podía no estar de acuerdo contigo, siempre fue profundamente respetuoso de la forma de pensar del resto de las personas y la diferencia en la manera de pensar, nunca le significó ningún tipo de impedimento para tener momentos que compartir en el plano personal y era cuando se disfrutaba de grandes momentos a su lado.

En su plano personal, el ingeniero Simón fue, un extraordinario padre y esposo, un inigualable y entrañable amigo, que así como supo bien hacer política, también supo ser un gran amigo; hoy le sobreviven su esposa, una hija y tres hijos que en el manejo de sus personas y en su desempeño en el trabajo, son fiel constancia de ese legado de buen manejo que les fue inculcado por su señor padre.

Por ello, el mejor homenaje que el panismo local pudiera rendirle a la memoria de uno de sus mejores hombres, sería el de tratar de emular el manejo político, la generosidad como persona y la honradez a prueba de lo que sea de un Simón Guerrero.

Descanse en paz Simón Guerrero.

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