El factor vacuna o lo que quiera que sea

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Por Carlos Silva, La lengua de Dante.

Aunque en el proceso electoral del 2018 el factor López Obrador se hizo sentir de una manera notable en Querétaro ganando incluso la sección electoral en la que tiene registrado su domicilio el malogrado candidato presidencial panista Ricardo Anaya, la ola lopezobradorista le tumbó al PAN en el municipio de Querétaro, la mitad de las secciones que constituyen el voto duro panista, es decir, hubo colonias clasemedieras y de clase alta, en las que desde 1997 había ganado el PAN en cuanta elección se tratara y no fue, sino hasta el 2018, que Morena pudo arrebatarle la mitad de todo ese voto, lo que llevó al blanquiazul a perder varios espacios locales y a apretar algunas otras elecciones.

Sin embargo y luego de esa ocasión, Querétaro no se había distinguido por ser un estado baluarte del lopezobradurismo, bien al contrario, se había constituido como una de las entidades en las que se disputaba ser el estado en donde la aprobación del presidente López Obrador mantenía los niveles más bajos, llegando a ser en ocasiones el último o el penúltimo lugar en la tabla, lo que reafirmaba la idea de que nuestro estado era un bastión del conservadursimo, ese que le ocasiona tanto escozor al presidente, sin embargo, las cosas parecen haber venido cambiando, veamos por qué.

En el mes de abril de 2020, recién comenzada la pandemia, los índices de aprobación del presidente López Obrador era inferiores al 40%, del orden del 36% para ser exactos y, a la vuelta de un año, a tan solo 27 días de las elecciones, los índices se han invertido, es decir, en la última medición de éste tipo, la del mes de abril del 2021, el presidente goza en Querétaro de una aprobación del 58% y una desaprobación del 42%, un crecimiento de 22% a la vuelta de doce meses, lo que algo significa, pero dice mucho.

Enero de 2021 fue el mes en donde por primera ocasión en nuestra entidad, los índices de aprobación del presidente fueron superiores a los de desaprobación, aunque a ciencia cierta no se identifiquen las razones, es algo que viene ocurriendo y ahí está; perfectamente habrán quienes descalifiquen tales datos, no obstante, ello implicaría descalificar también los datos aquellos cuando señalaban que la desaprobación del presidente era más altos en nuestra entidad, sin embargo los números, ahí están y lo que sigue, es tratar de entenderlos.

Para los detractores del presidente, en el ámbito nacional, no existe ningún dato de relevancia que pueda incidir en el ánimo de los electores, bien al contrario, han seguido surgiendo temas que se prestan para cuestionar acremente al presidente, sin embargo y como sea, la noticia de la llegada de los primeros lotes de vacunas en el mes de diciembre y los subsecuentes paquetes, de alguna manera han venido a paliar el ambiente de ese temor que pesaba sobre la población y quizá sea en éste tema, en donde puedan encontrarse algunos de los elementos a la respuesta a la interrogante acerca de ¿Qué es lo que ha incidido para que el presidente haya elevado en tan solo doce meses sus niveles de aprobación en más de veinte puntos porcentuales?

Sostengo la idea de que los ataques que sistemáticamente se han emprendido en contra del presidente y del equipo que lo acompañan en el gobierno federal, tanto los orgánicos como los que son orquestados, pueden estar generando inquietudes entre quienes más razonan la circunstancia nacional, porque aunque es claro que existen equivocaciones en la administración federal, no es prudente asegurar que todo cuanto ha hecho, sea todo lo malo que algunos pregonan, al final de cuentas, el porcentaje de personas vacunadas y el descenso en contagios y muertes, han venido a diferenciar lo que está ocurriendo en nuestro país en la comparación que siempre se ha hecho en el tema con otras naciones.

Dicho de otra manera, a pesar de todo lo malo que se dice, del número de contagios y muertes, sin justificar ni minimizar nada de cuanto ha ocurrido, los resultados no han sido tan catastróficos como en otras latitudes o al menos así parece reconocerlo buena parte de la población y pese a todo, en Querétaro el esquema de vacunación se llevó las palmas de propios y extraños y quizá a partir de ello sea posible entender el repunte en la aprobación presidencial.

La polarización, es claro, mantiene encendidos los ánimos de una y otra de las partes, sin embargo, el manejo de algunos periodistas que hoy se alzan como los baluartes de la oposición pese al desprestigio acumulado por su trabajo como periodistas en años atrás, el envilecimiento que los detractores han hecho de la imagen presidencial y hasta de los miembros de su familia, parece venir generando exactamente el efecto contrario, es decir, atacar al presidente, a su gobierno e incluso a su familia, no parece venirle inflingiendo el desgaste que esperaban o deseaban sus detractores y a doce meses, sus niveles de aprobación llevan a pensar en el fortalecimiento de posición presidencial.

La estrategia de quienes han planteado ser la oposición del presidente ha sido tan desatinada, que precisamente los candidatos de los partidos que pretenden erigirse como su oposición, luego de haberle criticado la naturaleza asistencialista de varios de sus programas, que hay que decirlo, los programas presidenciales son justamente eso, asistencialistas y clientelares, ya como candidatos, tuvieron un tremendo dislate, cuando vinieron a proponer cabalmente lo mismo que AMLO, es decir, a través de otro tipo de figuras, vinieron a caer exactamente en lo mismo que tanto le criticaban al presidente, el hecho de solamente regalar dinero como artilugio para obtener el voto de los electores.

Ese tipo de contradicciones por una parte y la falta de un discurso congruente y la carencia de propuestas por parte de los candidatos a diputados federales postulados tanto por el PRI, como por el PAN y que ya desde ahora quieren verse beneficiados con el sentido que la gente le pueda dar al llamado voto útil, son situaciones que de alguna manera pueden haber venido abonando al marcado crecimiento del índice de aprobación presidencial, de otra suerte, no se perciben otros elementos que ayuden a tratar de entender lo que viene ocurriendo.

Es claro que si el 7 de junio nadie quiere que hayan, ni sorpresas ni sorprendidos, los estrategas de los partidos con mayores posibilidades de ganar, deben de revisar desde ahora, las estrategias que les permitan tratar de identificar primero, las razones a las que obedece el crecimiento de la aprobación presidencial, particularmente en los últimos cuatro meses y, en consecuencia, también deberán de revisar los planteamientos de sus propios candidatos si no quieren encontrarse con un desagradable resultado por haber subestimado el potencial o la capacidad de sus opositores para beneficiarse de los elementos exógenos que casi necesariamente, habrán de incidir en los resultados locales.

Se debe partir del reconocimiento de que en Querétaro se vienen confrontando tanto los resultados, como el desgaste de los gobiernos federal y del estatal y de la diferencia que resulte de tal confronta, es posible que salga beneficiada alguna de las propuestas partidistas por la gubernatura. Pensar que los resultados del gobierno estatal han sido todos miel sobre hojuelas y que los del federal son básicamente puros yerros, puede ser una visión muy simplista que esté llevando a más de alguno, a tener una ceguera de taller de esas que hacen perder elecciones.

Las campañas pues, deben administrar los aciertos y los desgastes de una y otra parte, centrar el foco en solamente mostrar los desaciertos del adversario, puede ser llevar a un resultado contraproducente cuando existen temas por pendientes de resolver en lo local.

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