Las autoridades de Sri Lanka se han visto obligadas este jueves a improvisar morgues en contenedores refrigerados y unidades de hielo ante el colapso del principal hospital del sur del país, desbordado por la llegada constante de cuerpos de marineros iraníes tras el hundimiento del buque de guerra IRIS Dena.
El hospital de Karapitiya, en la ciudad costera de Galle, superó su capacidad máxima de almacenamiento forense pocas horas después de que comenzaran a llegar los primeros restos desde la zona del siniestro.
Ante la falta de espacio en las cámaras frigoríficas locales, fuentes hospitalarias confirmaron a EFE que se espera la llegada de un equipo de refrigeración de gran capacidad enviado de urgencia desde la capital, Colombo, para reforzar la custodia de los fallecidos.
El desastre naval se produjo tras un ataque con torpedos ejecutado por Estados Unidos contra el navío iraní, que se encontraba navegando al sur de las costas de Sri Lanka.






