El 23 de marzo de 2022, día y mes coincidentes con su ingreso a El Colegio Nacional (Colnal), en 1971, la institución rindió un homenaje póstumo a uno de sus miembros más queridos, nuestro tlamatini, don Miguel León-Portilla (1926-2019). Los emotivos y justos mensajes dedicados a su memoria se recogen ahora en una cuidada versión de bolsillo, la cual fue presentada en la 34 Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia (FILAH), organizada por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Miguel León-Portilla. Homenaje luctuoso, nuevo título de la Colección Opúsculos, fue coordinado por el también miembro del Colnal e investigador emérito del INAH, Eduardo Matos Moctezuma, quien narró cómo se preparó aquel adiós al gran historiador al público asistente al encuentro editorial que tiene lugar en el Museo Nacional de Antropología.

El arqueólogo consideró que, León-Portilla, al ser un hombre de instituciones, estas debían hablar sobre sus aportes para la consolidación de las mismas. Fue así que, en el Aula Mayor del Colnal, se escucharon las dedicatorias de los directores del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y de las academias Mexicana de la Lengua y de la Historia: Elisa Speckman Guerra, Gonzalo Celorio y Javier Garciadiego, respectivamente.

También, las del presidente del Seminario de Cultura Mexicana, Felipe Leal; del escritor nahua Natalio Hernández, y la de su compañera de vida, la doctora Ascención Hernández Triviño.

Cada uno plasmó las experiencias que vivieron con el historiador León-Portilla, así como las enseñanzas recibidas por él; sin embargo, trascienden el ámbito de lo personal, y trazan su obra imperecedera en el estudio de la cultura, la lengua y la poesía en el mundo prehispánico. Esa dimensión caleidoscópica la pueden descubrir las y los lectores en este pequeño volumen.

Matos Moctezuma comentó que cada texto dedicado al autor de Visión de los vencidos demuestra su interés por reformar para bien las instituciones y las academias a las que perteneció, tal como lo hizo con su centro de trabajo, el Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, el cual adquirió esta categoría durante su dirección.

Más allá, Miguel León-Portilla fue un transformador de mentalidades. En ese sentido, su tesis doctoral, base del libro La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes, fue discutida dentro de la academia, en particular por los hispanistas, porque en ese entonces era casi impensable que las culturas prehispánicas hubiesen desarrollado un estudio del origen de las cosas, su causa y su fin.

Esta lucha discreta, pero contundente, contra el eurocentrismo imperante, también la manifestó durante la conmemoración del V Centenario del Descubrimiento de América, en 1992. En su calidad de titular de la comisión mexicana, propuso llamar a ese hecho como el “encuentro de dos mundos”, un razonamiento irrefutable, rememoró el fundador del Proyecto Templo Mayor.

Eduardo Matos leyó fragmentos de los textos que integran Miguel León-Portilla. Homenaje luctuoso, entre ellos el del historiador Javier Garciadiego, el cual señala su permanencia en la Academia Mexicana de la Historia: “Fue miembro de la AMH por 49 años, gracias a que tuvo dos características: fue precoz y longevo. No hay duda: Miguel León-Portilla fue un “elegido por los dioses”.

Por último, el arqueólogo habló de la calidez humana del nahuatlato: “Hay una anécdota que ilustra su proverbial sentido del humor. Cuando fue cronista de la Ciudad de México, dijo que se mudaría a Paseo de la Reforma para que, cuando muriera, le pusieran su nombre a esta avenida, ya que era tradición renombrar la calle donde había vivido un cronista, una vez fallecido. El cargo de cronista de la capital ya no existe, pero Miguel León-Portilla merece, como ninguno, ser reconocido con un acto así, el cual pediremos a la autoridad competente”.

La 34 FILAH invita este lunes 9 de octubre de 2023, a la presentación de la edición facsimilar de Juan Pérez Jolote, a 75 años de haber sido publicado por la Sociedad de Alumnos de la ENAH; en la Carpa Yaqui, instalada en el patio del Museo Nacional de Antropología, a las 14:00 horas.

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