En su discurso, pertrechado con una gorra blanca con las iniciales «USA», no habló de plazos o de si la llamada «Operación Furia Épica» será limitada.

Sí aseguró que está justificada porque Teherán sigue intentando resucitar su programa nuclear y está avanzando en su desarrollo de misiles de largo alcance, que «podrían pronto alcanzar territorio estadounidense».

Trump ha dado este arriesgado paso sin contar con el Congreso de Estados Unidos, que tiene la potestad de declarar la guerra, y según el New York Times, ni siquiera el principal senador demócrata del Comité de las Fuerzas Armadas, Jack Reed, fue informado por adelantado del ataque.

En dos ocasiones en su discurso de 8 minutos, aparente grabado en Mar-a-Lago, Trump dijo que no va «a consentir más» que Irán siga desarrollando sus capacidades de misiles y de enriquecimiento uranio, después de que en junio la «Operación Martillo de Medianoche» atacara las tres principales instalaciones nucleares de Irán con bombarderos estratégicos B-2.

«Mi administración ha tomado todos los pasos posibles para minimizar el riesgo para el personal estadounidense en la región, pero incluso así, y no digo esto sin pesar, el régimen iraní busca matar. Podríamos perder vidas de valientes héroes estadounidenses y podríamos tener bajas», ha advertido el mandatario.

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