El exmagnate de las criptomonedas Do Kwon, cofundador de Terraform Labs y conocido durante años como una de las figuras más influyentes del sector, fue sentenciado este jueves a 15 años de prisión por el colapso de su ecosistema cripto, considerado uno de los mayores fraudes financieros de la historia reciente.
Kwon, de 34 años, escuchó su condena en una corte federal de Manhattan, donde también oyó los relatos de víctimas que perdieron ahorros familiares, fondos de jubilación y recursos de organizaciones benéficas. Una de ellas confesó haber contemplado el suicidio tras ver cómo se evaporaba el dinero de su padre.
El juez Paul A. Engelmayer calificó la recomendación gubernamental de 12 años como “irrazonablemente indulgente”, mientras que la petición de la defensa —5 años— fue considerada “totalmente impensable y salvajemente irrazonable”. El magistrado subrayó que el daño ocasionado por Kwon fue “épico y generacional”.
Terraform Labs había promocionado la criptomoneda TerraUSD como una stablecoin confiable, supuestamente vinculada al dólar. Sin embargo, fiscales estadounidenses revelaron que el sistema estaba sostenido por inyecciones externas de efectivo, lo que convirtió a TerraUSD y su moneda hermana, Luna, en un castillo de naipes. El derrumbe desató una crisis que sacudió todo el mercado de criptomonedas, con pérdidas que superaron la suma de los fraudes de FTX y OneCoin.
Kwon, quien se declaró culpable en agosto, intentó reconstruir su compañía en Singapur antes de huir con un pasaporte falso a los Balcanes. Fue arrestado en marzo de 2023 en Montenegro y posteriormente extraditado a Estados Unidos. La sentencia considera los 17 meses que pasó en prisión en ese país.
Como parte del acuerdo con la Fiscalía, renunciará a más de 19 millones de dólares. Aun así, el juez rechazó su solicitud de cumplir la condena en Corea del Sur, donde su esposa e hija residen y donde también enfrenta cargos.
Durante la audiencia, varias víctimas narraron los efectos devastadores del fraude: familias obligadas a abandonar estudios, organizaciones sin fines de lucro en bancarrota y personas que perdieron los ahorros de toda una vida. “Diecisiete años de nuestro trabajo, desaparecidos”, lamentó un inversionista. Otro relató que un grupo religioso perdió alrededor de 900 mil dólares.
Pese a todo, incluso hubo quien lo perdonó. Chauncey St. John, afectado directamente, declaró en la sala: “Rezo a Dios para que tenga misericordia de su alma”.
La Fiscalía sostuvo que Kwon creó una “ilusión de resiliencia” mientras ocultaba fallas críticas del sistema. “Fue un fraude ejecutado con arrogancia, manipulación y total desprecio por las personas”, afirmó la fiscal adjunta Sarah Mortazavi.





