El consumo no médico de fentanilo en México se redujo de 0.2 a 0.1 por ciento, mientras que el uso de drogas ilegales entre adolescentes bajó del 6.2 por ciento en 2016 al 4.1 por ciento en 2025, de acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2025.

Durante la conferencia matutina “Las mañaneras del pueblo”, la presidenta de la República destacó que estos resultados confirman la efectividad de la campaña preventiva contra el fentanilo iniciada en la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador, la cual no solo se ha difundido en medios de comunicación, sino que ha tenido una fuerte presencia en escuelas, con la participación de docentes y padres de familia.

“La Encuesta nos da mucha orientación de hacia dónde tenemos que ir. El consumo no médico de fentanilo disminuye de 0.2 a 0.1, esto habla de que funciona la campaña”, señaló la mandataria, al anunciar que en 2026 la estrategia preventiva se enfocará en el consumo de metanfetaminas, ante el incremento detectado en su uso.

Sobre el consumo de opioides, la presidenta explicó que el aumento de 0.1 por ciento en 2016 a 1.4 por ciento en 2025 podría estar relacionado con el uso del tramadol, un analgésico que anteriormente se adquiría sin receta médica y que ya fue regulado. Añadió que también se revisará el consumo de alucinógenos.

El secretario de Salud, David Kershenobich Stalnikowitz, detalló que la ENCODAT 2025 tuvo una muestra de 19 mil 200 personas de entre 12 y 65 años. Precisó que, aunque el consumo experimental de drogas ilegales en adultos aumentó de 10.6 a 14.6 por ciento, en adolescentes la tendencia es a la baja en la mayoría de las sustancias, como cannabis y estimulantes anfetamínicos.

En cuanto al alcohol, el consumo en adolescentes durante el último año disminuyó de 28 a 17.8 por ciento. No obstante, aumentó el porcentaje de mujeres que han consumido alcohol alguna vez, al pasar de 62.6 por ciento en 2016 a 69.3 por ciento en 2025.

Respecto al tabaco y la nicotina, se registró un incremento en el uso de cigarros electrónicos, de 1.1 a 2.6 por ciento, mientras que el consumo de tabaco fumado descendió de 17.6 a 15.1 por ciento, lo que ha motivado nuevas regulaciones y campañas educativas.

Finalmente, las autoridades subrayaron que los adolescentes presentan mayores vulnerabilidades en materia de salud mental, como malestar psicológico, conductas suicidas, violencia y adicciones conductuales, por lo que se reforzará una estrategia integral que involucre a Gobierno, familias y escuelas para ofrecer alternativas de vida y bienestar a las y los jóvenes.

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