Un equipo internacional de astrónomos ha identificado una galaxia extremadamente tenue que podría estar compuesta en un 99.9% por materia oscura, uno de los componentes más enigmáticos del universo. El hallazgo fue posible gracias a observaciones del Telescopio Espacial Hubble y podría ayudar a comprender mejor la naturaleza de esta sustancia invisible.

La galaxia, denominada Candidata a Galaxia Oscura-2 (CDG-2), se encuentra a unos 300 millones de años luz de la Tierra. Si futuras observaciones confirman los resultados, CDG-2 podría convertirse en una de las galaxias con mayor proporción de materia oscura jamás detectadas.

La materia oscura es cinco veces más abundante que la materia ordinaria —la que compone estrellas, planetas y galaxias visibles—, pero no puede observarse directamente. Su existencia se infiere por los efectos gravitacionales que ejerce sobre la materia visible, actuando como una especie de “pegamento” cósmico que mantiene unidas las estructuras del universo.

Una galaxia casi completamente oscura

La mayoría de las galaxias, incluida la Vía Láctea, están dominadas por materia oscura. Sin embargo, CDG-2 pertenece a una categoría extrema conocida como galaxias de bajo brillo superficial, objetos tan tenues que apenas emiten luz. En este caso, su brillo equivale a apenas el 0.005% del de nuestra galaxia.

El descubrimiento fue liderado por Dayi Li, investigador de la Universidad de Toronto, cuyos resultados fueron publicados en la revista The Astrophysical Journal Letters. Según Li, CDG-2 se encuentra en el límite de lo que podría considerarse una “galaxia oscura”, un tipo hipotético de galaxia con pocas o ninguna estrella.

“Las galaxias de bajo brillo superficial son muy tenues, pero aún así emiten algo de luz. Una galaxia oscura está en el extremo de ese espectro, donde básicamente no hay ningún tipo de estructura luminosa detectable”, explicó el investigador.

El papel clave de los cúmulos globulares

Para detectar CDG-2, los científicos combinaron datos del Hubble, del observatorio espacial Euclid de la Agencia Espacial Europea y del Telescopio Subaru en Hawái. En lugar de buscar directamente la tenue luz de la galaxia, utilizaron un método innovador: identificar cúmulos globulares.

Estos cúmulos son agrupaciones densas y esféricas de estrellas antiguas que pueden brillar incluso cuando la galaxia que los rodea es prácticamente invisible. Los investigadores localizaron cuatro cúmulos globulares en el Cúmulo de Perseo, uno de los conglomerados de galaxias más grandes del universo, y observaron un leve halo luminoso a su alrededor, señal de la presencia de una galaxia.

La hipótesis es que, tras su formación inicial, CDG-2 perdió el gas necesario para seguir creando estrellas debido a la interacción con galaxias vecinas más grandes. Como resultado, quedó reducida a un “esqueleto” compuesto casi exclusivamente por materia oscura y unos pocos cúmulos globulares.

Una ventana limpia hacia la materia oscura

Expertos que no participaron en el estudio consideran el hallazgo especialmente relevante. Neal Dalal, del Perimeter Institute for Theoretical Physics, señaló que las galaxias extremadamente tenues ofrecen una oportunidad única para estudiar la materia oscura sin la interferencia significativa de estrellas o gas.

Por su parte, Robert Minchin, del National Radio Astronomy Observatory, destacó que el uso de cúmulos globulares como método de detección podría abrir la puerta a identificar muchas más galaxias similares en el futuro.

Para confirmar definitivamente la naturaleza de CDG-2, los investigadores esperan realizar nuevas observaciones con el Telescopio Espacial James Webb, que permitiría medir con mayor precisión su contenido de materia oscura.

De corroborarse los resultados, CDG-2 no solo representaría una rareza cósmica, sino también una herramienta clave para descifrar uno de los mayores misterios de la física moderna.

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