El respaldo que una parte importante del electorado latino dio a Donald Trump en las elecciones presidenciales de 2024 comienza a erosionarse ante el impacto de las políticas migratorias y la situación económica en Estados Unidos.
En barrios latinos de Los Ángeles, pequeños negocios reportan una caída en la actividad. José Acosta, barbero en esa ciudad, afirma que su clientela ha disminuido de forma notable en los últimos meses.
Según relata, muchos de sus clientes evitan salir por temor a redadas migratorias o atraviesan dificultades económicas que los obligan a espaciar gastos básicos. “Te das cuenta porque el cliente llega con el pelo ya largo, que ya no se lo corta seguido”, comenta.
El apoyo latino a Trump en 2024 fue significativo. Aunque la candidata demócrata Kamala Harris obtuvo el 51 % del voto hispano, Trump alcanzó el 46 %, un resultado cercano al récord republicano que había conseguido George W. Bush en 2004 con 40 %.
En estados clave como Texas, el respaldo fue aún mayor. Trump obtuvo el 55 % del voto hispano en la entidad, muy por encima del promedio nacional y un aumento considerable frente al 41 % que logró en 2020 y el 34 % de 2016.
Sin embargo, el panorama político ha cambiado rápidamente. Una encuesta de CNN previa a las elecciones primarias del 3 de marzo mostró que la aprobación de Trump entre los hispanos cayó al 22 %, una disminución de 19 puntos respecto al 41 % que tenía al inicio de su segundo mandato.
Ese cambio se reflejó en las primarias demócratas de Texas, donde el legislador estatal James Talarico ganó la candidatura al Senado federal tras derrotar a la congresista Jasmine Crockett. Según análisis de The New York Times, Talarico obtuvo alrededor del 60 % del voto hispano en condados de mayoría latina.
De cara a las elecciones legislativas de medio término, dirigentes republicanos reconocen que el tema migratorio representa un desafío político. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, admitió que la política de deportaciones ha generado tensiones con algunos votantes latinos.
Aun así, el partido confía en recuperar terreno enfocando su mensaje en la seguridad y la deportación de criminales, mientras que los demócratas intentan convencer a un electorado latino cada vez más volátil.
Analistas coinciden en que el voto hispano ya no puede considerarse garantizado para ningún partido. La economía, el empleo y las políticas migratorias siguen siendo factores decisivos para millones de votantes latinos en Estados Unidos.




