Funcionarios electorales demócratas en Estados Unidos comenzaron a preparar escenarios de riesgo ante una posible injerencia del gobierno federal en las elecciones de medio término de 2026, luego de que la administración del presidente Donald Trump intensificara acciones y discursos relacionados con presuntas irregularidades electorales, pese a que dichas acusaciones han sido desmentidas reiteradamente.

El secretario de Estado de Minnesota, Steve Simon, advirtió que la eventual intervención federal en procesos estatales ya se considera un escenario de emergencia comparable a un apagón o una amenaza de seguridad, luego de que el FBI incautara boletas electorales de 2020 en el condado de Fulton, Georgia. Aunque aclaró que no se trata de una predicción, reconoció que autoridades estatales analizan medidas preventivas para proteger a votantes y funcionarios.

Entre las principales preocupaciones se encuentra la posible presencia de agentes federales en centros de votación, la presión para entregar registros completos de votantes —incluyendo datos personales sensibles— y la reducción del apoyo federal en materia de ciberseguridad electoral.

Secretarios de Estado demócratas de entidades como Nevada, Maine, Connecticut y Colorado coincidieron en que el contexto político actual obliga a prepararse ante escenarios inéditos, como el despliegue de fuerzas federales armadas en zonas de votación o el uso de operativos migratorios que puedan inhibir la participación ciudadana, especialmente en comunidades latinas.

Desde la Casa Blanca, la portavoz Abigail Jackson rechazó las advertencias y calificó las preocupaciones como “conspiraciones demócratas sin fundamento”, al tiempo que aseguró que el gobierno solo busca proteger la integridad electoral. Sin embargo, Trump ha reiterado públicamente versiones no probadas de fraude en los comicios de 2020 y no ha descartado el uso de la Guardia Nacional en procesos electorales.

La tensión también se hizo visible durante la reciente reunión de la Asociación Nacional de Secretarios de Estado (NASS), donde incluso funcionarios republicanos expresaron incomodidad ante lo que consideran una intromisión del Departamento de Justicia en facultades estatales, particularmente en la depuración de padrones electorales.

Aunque algunos responsables electorales republicanos minimizaron el riesgo de interferencia federal, el clima de desconfianza y polarización ha encendido alertas en ambos partidos. Para autoridades estatales, la prioridad será garantizar elecciones seguras y confiables, en un contexto marcado por recortes a la cooperación federal y un debate cada vez más áspero sobre la legitimidad del sistema electoral estadounidense.

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