La incursión militar que tropas de Estados Unidos ejecutaron la madrugada de este sábado en Venezuela, y que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, provocó reacciones inmediatas y de fuerte rechazo en el ámbito internacional.
La operación, considerada un hecho sin precedentes en la historia moderna venezolana, fue condenada de manera contundente por Rusia, China e Irán, países que han sido aliados estratégicos de los gobiernos chavistas durante los últimos 25 años.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán calificó la acción como una “flagrante violación de la soberanía nacional y de la integridad territorial” de Venezuela. En un comunicado, Teherán condenó “firmemente el ataque militar estadounidense”.
En la misma línea, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia afirmó que Estados Unidos cometió un “acto de agresión armada” contra Venezuela, calificándolo de “profundamente preocupante y condenable”. Moscú exigió la liberación de Maduro y de su esposa, a quienes describió como autoridades de un “país soberano”.
Además, el canciller ruso Serguéi Lavrov sostuvo una llamada con la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez, a quien expresó la “firme solidaridad con el pueblo venezolano”. La embajada rusa en Caracas informó que sus instalaciones no resultaron afectadas durante los ataques.
Por su parte, China manifestó estar “profundamente conmocionada” y condenó “enérgicamente el flagrante uso de la fuerza” por parte de Estados Unidos. A través de su Ministerio de Asuntos Exteriores, Pekín advirtió que estas acciones violan gravemente el derecho internacional y amenazan la paz y la seguridad en América Latina y el Caribe, además de exigir a Washington que respete la Carta de las Naciones Unidas.
Reacciones en Europa
En Europa, las posturas fueron más cautelosas. El Gobierno de España hizo un llamado a la desescalada y a la moderación, insistiendo en el respeto al derecho internacional. El presidente Pedro Sánchez subrayó que España no reconoce al régimen de Maduro, pero tampoco avalará una intervención que viole la legalidad internacional, y se ofreció como mediador para una salida pacífica y negociada.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, pidió que el opositor Edmundo González, a quien se refirió como “presidente”, supervise una transición pacífica y democrática. En contraste, el canciller alemán Friedrich Merz sostuvo que Maduro “llevó a su país a la ruina”, aunque señaló que Berlín aún analiza si la acción estadounidense violó el derecho internacional.
La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, consideró que la acción militar externa no es la vía para terminar con regímenes totalitarios, aunque matizó que es legítimo defenderse de amenazas directas a la seguridad.
La Unión Europea, a través de su alta representante para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, informó que mantiene un seguimiento estrecho de la situación y reiteró que, aunque la UE ha señalado que Maduro carece de legitimidad, cualquier acción debe apegarse al derecho internacional y a la Carta de la ONU.
El Reino Unido se deslindó del operativo. El primer ministro Keith Starmer aseguró que su país no participó en la incursión y enfatizó la necesidad de respetar el derecho internacional.
Finalmente, el Consejo de Seguridad de la ONU anunció una reunión de emergencia para este lunes. El secretario general, António Guterres, expresó estar alarmado por los hechos y advirtió que la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela podría sentar un precedente peligroso con consecuencias para toda la región.






