La adquisición de Electronic Arts (EA) superó su primer obstáculo con la aprobación de los socios, pero el proceso apenas comienza y los mayores desafíos podrían presentarse en las siguientes etapas, con un desenlace que incluso podría extenderse hasta 2027.
De acuerdo con un reporte de Wccftech, la operación enfrentará un escrutinio más riguroso cuando entren en escena los reguladores, particularmente en materia de competencia y comercio.
Especialistas advierten que, tras la compra de Activision Blizzard por parte de Microsoft, las autoridades regulatorias incrementaron la vigilancia sobre la industria de los videojuegos, al considerarla un sector estratégico con alto nivel de concentración.
En el caso específico de EA en Estados Unidos, existen preocupaciones relacionadas con el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita (PIF), ya que algunos sectores consideran un riesgo que capital árabe controle una de las compañías más influyentes del mercado global de videojuegos.
Así, aunque la aprobación interna representa un avance, el proceso regulatorio se perfila como el tramo más complejo y determinante para concretar la operación.





