Una declaración conjunta de Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y Países Bajos responsabilizó al gobierno ruso por la muerte del opositor Alexéi Navalny, ocurrida el 16 de febrero de 2024 en una prisión de Siberia. Los países afirmaron que análisis de laboratorio confirmaron la presencia de epibatidina, una neurotoxina extremadamente rara.
De acuerdo con el comunicado, la epibatidina —compuesto natural aislado de ciertas ranas dardo de América Latina— no se encuentra de forma natural en Rusia. Las autoridades europeas sostienen que, dada su toxicidad, la sustancia habría sido administrada deliberadamente.
La toxicóloga Jill Johnson explicó que la epibatidina actúa sobre los receptores nicotínicos del sistema nervioso y puede provocar espasmos musculares, convulsiones, parálisis e insuficiencia respiratoria. El académico Alastair Hay, de la Universidad de Leeds, indicó que la detección de la toxina en sangre sugiere una administración intencional.
El gobierno ruso rechazó las acusaciones. El Kremlin calificó los señalamientos como propaganda occidental, mientras que la agencia estatal TASS difundió la postura oficial.
Navalny, principal opositor del presidente Vladimir Putin, murió a los 47 años mientras cumplía una condena que sus seguidores consideraban políticamente motivada. En 2020 había sido envenenado con el agente nervioso Novichok.






