El cierre parcial del gobierno en Estados Unidos está provocando serias afectaciones en aeropuertos del país, donde miles de trabajadores de la Administración de Seguridad del Transporte continúan laborando sin recibir salario, generando largas filas, retrasos y creciente incertidumbre entre viajeros.

En terminales como el Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta y el Aeropuerto Intercontinental George Bush, los tiempos de espera en los controles de seguridad han superado las dos horas, e incluso han provocado que pasajeros pierdan sus vuelos tras permanecer formados durante varias horas.

La situación se deriva de un estancamiento en las negociaciones presupuestales que mantiene sin pago a más de 61 mil empleados, lo que ha incrementado el ausentismo laboral —superior al 9 %— y ha derivado en renuncias dentro de la agencia. Tan solo desde el inicio del cierre, al menos 366 agentes han dejado sus puestos.

El impacto no solo es operativo, sino también humano. Trabajadores enfrentan dificultades económicas severas, incluyendo problemas para pagar renta, alimentos y servicios básicos, mientras continúan presentándose a laborar para mantener en funcionamiento los aeropuertos.

Ante este escenario, el presidente Donald Trump planteó la posibilidad de desplegar agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en aeropuertos, aunque no está claro qué funciones podrían desempeñar, ya que no cuentan con la capacitación especializada de la TSA.

Por su parte, el secretario de Transporte, Sean Duffy, advirtió que las afectaciones actuales podrían agravarse si el cierre continúa, al grado de comprometer la operación de algunos aeropuertos.

Expertos también alertan sobre riesgos en materia de seguridad, ya que las largas filas y concentraciones de personas podrían convertirse en puntos vulnerables ante posibles amenazas.

El conflicto ocurre en uno de los periodos de mayor movilidad por vacaciones de primavera, lo que incrementa la presión sobre un sistema ya debilitado. Mientras tanto, los viajeros enfrentan retrasos, incertidumbre y la recomendación de llegar con muchas horas de anticipación a los aeropuertos.

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