El gobierno del presidente Donald Trump planea enviar efectivos a Chicago para una ofensiva contra la inmigración en su último movimiento para expandir la presencia de las fuerzas del orden federales en las principales ciudades dirigidas por demócratas, según dos funcionarios de Estados Unidos.

La operación en la tercera ciudad más grande del país se espera que dure alrededor de 30 días y podría comenzar tan pronto como el 5 de septiembre, dijo un funcionario del Departamento de Seguridad Nacional a The Associated Press el viernes. Otro funcionario de Estados Unidos mencionó que el momento para la medida similar a las operaciones de este verano en Los Ángeles, está esperando la aprobación final.

Ambos funcionarios hablaron bajo condición de anonimato para discutir planes que no se habían hecho públicos.

Chicago alberga una gran población inmigrante, y tanto la ciudad como el estado de Illinois tienen algunas de las reglas más estrictas del país contra la cooperación con los esfuerzos de aplicación de la ley de inmigración del gobierno federal. Eso a menudo ha puesto a la ciudad y al estado en desacuerdo con la administración Trump mientras intenta llevar a cabo su agenda de deportación masiva.

La administración Trump solicitó esta semana el uso de la Estación Naval Great Lakes, al norte de Chicago, para apoyar las gestiones federales.

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza y otras agencias federales participarán en la operación planificada en Chicago, según los funcionarios federales que hablaron con The Associated Press. A diferencia de la reciente toma federal del control policial en Washington, no se espera que dependa de la Guardia Nacional o el ejército y se centra exclusivamente en la inmigración en lugar de ser presentado como parte de una campaña amplia contra el crimen.

Es probable que la administración republicana enfrente resistencia por parte de los principales funcionarios demócratas de la región, como ha sucedido en California con el gobernador Gavin Newsom y la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass. El gobernador de Illinois, JB Pritzker, al igual que Newsom, ha estado intercambiando críticas con Trump y sus aliados. Pritzker declaró esta semana que Chicago no quiere intervención militar para combatir el crimen.

El Departamento de Seguridad Nacional indicó esta semana que ha realizado 5.000 arrestos de inmigración en el área de Los Ángeles desde que lanzó una ofensiva sostenida en la segunda área metropolitana más grande del país el seis de junio. Las autoridades no se han inhibido pese a una orden judicial temporal que prohíbe el perfil racial en Los Ángeles, la cual la administración ha impugnado ante la Corte Suprema.

“No se equivoquen: si están aquí ilegalmente, los encontraremos, los arrestaremos y los enviaremos de regreso. Esto es solo el comienzo”, afirmó la secretaria Kristi Noem al anunciar el máximo de arrestos en Los Ángeles.

La operación en Los Ángeles se ha caracterizado por grandes y rápidas demostraciones de fuerza por parte de agentes fuertemente armados, enmascarados, en autos sin identificación y vestidos de civil, a menudo en Home Depots y lavaderos de autos. El consulado Mexicano en Los Ángeles sostuvo esta semana que el 15% de los ciudadanos mexicanos arrestados hasta ahora trabajan en la construcción, seguidos por lavaderos de autos con un 13%, según cientos de entrevistas que ha realizado.

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