Por primera vez en un cuarto de siglo, California se encuentra completamente libre de sequía, luego de registrar la temporada navideña más lluviosa en décadas, un alivio histórico para un estado que en años recientes enfrentó dos de los peores estiajes y los incendios más devastadores de su historia.

De acuerdo con indicadores del Departamento de Recursos Hídricos de California, la capacidad actual del sistema de embalses permitió que siete de los doce principales reservorios estatales alcancen el 75 % o más de su capacidad, una cifra que no se observaba desde hace décadas.

Si bien el llamado Estado Dorado vivió inviernos excepcionalmente húmedos en 2022 y 2023 que ayudaron a salir temporalmente de la sequía, el sur de California atravesó uno de los periodos más secos registrados durante el otoño e invierno de 2024. Esta falta de lluvias fue un factor determinante en los incendios que devastaron Los Ángeles en enero del año pasado.

La última sequía que afectó a California se prolongó por más de mil 300 días, desde febrero de 2020 hasta octubre de 2023, cuando apenas el 0.7 % del territorio estatal seguía registrando condiciones más secas de lo normal, según datos del Los Angeles Times.

Las intensas lluvias de las pasadas fiestas decembrinas han reducido de manera significativa el riesgo de que se repita una catástrofe similar a la vivida en el condado de Los Ángeles a inicios de 2025.

Aquella ola de incendios, que comenzó el 7 de enero y tardó más de tres semanas en ser completamente controlada, dejó al menos 31 personas fallecidas, obligó a evacuar a más de 150 mil habitantes y destruyó más de 16 mil estructuras. El desastre quedó registrado como uno de los más costosos en la historia de Estados Unidos.

Aunque las autoridades advierten que el cambio climático mantiene al estado en una condición de vulnerabilidad permanente, el fin de la sequía representa un respiro clave para el abastecimiento de agua, la agricultura y la prevención de incendios en California.

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