Un partidazo. Eso fue esta final de la Supercopa de España que tuvo como vencedor a Barcelona sobre Real Madrid por 3 a 2. Porque si bien el título se va para el club catalán, también estuvo muy cerca la chance de que todo concluya igualado y tuvieran que definir por penales.

Esa ráfaga de tres goles en los últimos cuatro minutos de la primera etapa quedará para la posteridad. No solo porque fue electrizante, y con tres golazos, sino porque nunca antes en la historia del clásico había ocurrido algo similar. La gente no se había sentado de la adrenalina que generó ese jugadón de Vinicius Jr. que terminó en el 1 a 1 y ya Lewandowski se la estaba picando a Courtois para poner otra vez en ventaja al club catalán. Y mientras los hinchas culés celebraban, Gonzalo García estampaba el 2 a 2 parcial. ¡Épico!

En el complemento todo siguió sobre esos rieles, aunque las emociones tardaron en llegar. La suerte estuvo del lado de Raphinha, autor del 1 a 0, quien se vio beneficiado de un desvóo en Asensio en un tiro desde la puerta del área para establecer el 3 a 2.

En los últimos minutos pudo pasar cualquier cosa. Porque Rashford tuvo en sus pies el 4 a 2, pero definió afuera en el mano a mano con Courtois, y porque Real Madrid tuvo dos ocasiones claras para empatarlo y llevar todo a los penales, y en ambos se lució Joan García.

Entonces sí, llegó el pitazo final y la fiesta blaugrana, que retuvo el título logrado hace un año, llegó a las 10 victorias consecutivas y estiró la sorprendente racha de su DT, Hansi Flick, que suma ocho finales en su carrera y ganó las ocho (contabilizando también su paso por Bayern Munich).

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