El ministro francés explicó que la evolución de la situación el pasado fin de semana, en que se produjeron ataques a instalaciones petroleras en el golfo Pérsico, y la reacción de los mercados esta mañana, con fortísimas subidas del petróleo y del gas, había convencido a los países del G7 para «dar mensajes muy claros, muy firmes y espero -dijo- que muy eficaces para tranquilizar a todo el mundo».
Según su análisis, las inquietudes que se manifiestan en el mercado del petróleo y del gas tienen que ver sobre todo con los problemas para su exportación desde el golfo Pérsico, es decir con el cierre de facto por parte de Irán del estrecho de Ormuz, por donde habitualmente circulan la quinta parte de los hidrocarburos que se consumen en el mundo.




