La misión Artemis II despegó con éxito desde el Centro Espacial Kennedy, reanudando los vuelos tripulados hacia la órbita de la Luna después de más de 50 años desde el programa Programa Apolo.

La tripulación está integrada por Reid Wiseman, Christina Koch, Jeremy Hansen y Victor J. Glover. El lanzamiento se realizó a las 18:35 horas locales, con una fase inicial sin incidentes críticos.

Durante el ascenso se presentó una falla temporal de comunicación, resuelta por los equipos en tierra, que confirmaron condiciones estables de la tripulación. La nave Orión alcanzó velocidad de escape parcial y desplegó sus paneles solares tras la separación de propulsores.

La misión tiene una duración estimada de 10 días y contempla la inserción en órbita lunar, incluyendo el sobrevuelo de la cara oculta del satélite a una distancia de entre 6,500 y 9,500 kilómetros. Este trayecto permitirá observación directa, captura de imágenes y recopilación de datos para futuras misiones de alunizaje.

El programa Artemis acumula una inversión aproximada de 93 mil millones de dólares y constituye la fase operativa previa a misiones que buscan establecer presencia humana sostenida en la Luna.

El retorno implica una de las etapas de mayor riesgo: reingreso atmosférico a 40,000 km/h, con temperaturas cercanas a 2,700 °C. La cápsula ejecutará desacoplamiento, orientación térmica y despliegue de paracaídas antes de amerizar en el océano Pacífico, donde será recuperada por equipos especializados.

El lanzamiento fue respaldado públicamente por el presidente Donald Trump, en un contexto de impulso estratégico a la exploración espacial tripulada.

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