Un analista político señaló que la caída de Donald Trump podría estar ya en marcha, en un contexto marcado por crecientes preocupaciones sobre la opresión estatal y el deterioro de la libertad de prensa en Estados Unidos.
El señalamiento ocurre tras las muertes de Renee Nicole Good y Alex Pretti, dos ciudadanos que fallecieron este mes tras ser abatidos por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), hechos que han intensificado el debate sobre el estado de las instituciones democráticas en el país.
A este escenario se sumó la detención de los periodistas Don Lemon y Georgia Fort, lo que ha generado alarma entre organizaciones defensoras de la libertad de expresión. Ambos arrestos fueron interpretados como una escalada en la confrontación entre el gobierno federal y los medios de comunicación.
En una columna publicada en el Daily Mail, el comentarista Andrew Neil sostuvo que la presidencia de Trump podría estar entrando en una fase de declive, alimentada por la caída en sus índices de aprobación y el distanciamiento de sectores republicanos que se muestran cada vez más desilusionados con su liderazgo. Según Neil, este contexto podría abrir espacio para el surgimiento de figuras políticas más centristas y el repliegue de la ideología MAGA.
Neil advirtió que, aun si Trump deja la Casa Blanca, el sistema político estadounidense no regresará al escenario previo a su llegada al poder. Sin embargo, consideró que el país no está condenado de forma permanente a la polarización extrema que ha caracterizado este periodo.
Las detenciones de Lemon y Fort reforzaron estas preocupaciones. Lemon enfrenta cargos por presuntamente violar leyes federales al cubrir una manifestación en una iglesia de Minnesota, acusaciones que el periodista rechaza. Tras recuperar su libertad, afirmó que continuará ejerciendo su labor y defendió la protección constitucional de la Primera Enmienda.
Organizaciones internacionales de defensa de la prensa han condenado los arrestos. El Instituto Internacional de Prensa calificó las detenciones como un ataque directo a la libertad de expresión y advirtió que el desenlace de estos casos tendrá implicaciones para el futuro del periodismo y el acceso a la información en Estados Unidos.






