Altas rentas asfixian a negocios en la capital del estado

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Aldo Bautista

Uno de los factores más importantes para mantener el control financiero de un negocio o emprendimiento comercial es sin duda el costo del espacio físico para desarrollarlo. El costo de la renta de locales comerciales en la capital del estado responde a la demanda de los mismos, y debido al porcentaje de migración que vive nuestra ciudad, nos encontramos con que ese nivel es alto.

Pongamos un ejemplo. Un negocio en Plaza de las Américas no funciona en su primer año debido principalmente a la poca afluencia de transeúntes en el lugar, debido a su vez, a la competencia de otras plazas cercanas más nuevas, y a la inseguridad del estacionamiento que se encuentra completamente abierto como resultado de las disputas entre locatarios y administrativos. El local queda en desuso por muy poco tiempo, pues llega algún empresario foráneo y renta el espacio sin conocer a fondo los problemas reales del entorno, dejándose llevar solo por la ubicación. Esto hace que el dueño del inmueble no se preocupe de las condiciones reales y no duda en subir la renta al nuevo inquilino.

El resultado, locales en renta con precios completamente fuera de la realidad. Podemos encontrar espacios en zonas populares, en plazas sin salas de cine ni tiendas de autoservicio, sin área de comida rápida, completamente desiertas, que pretenden rentas de más de 20 mil pesos mensuales. De risa.

El caso del Centro Histórico

Según explicó hace unos días el presidente de la Asociación del Comercio Establecido del Centro Histórico, Alfonso González Hurtado, el pago de las rentas es el principal problema que enfrentan los comerciantes de la zona, pues en su mayoría pagan entre 25 y 50 mil pesos mensuales. Vamos a ser claros. Las condiciones económicas no están dadas para que un negocio establecido en un espacio que no sea propio, puede sobrevivir a estos costos, y ya ni hablar de generar utilidades.

Súmale el COVID-19

González Hurtado aceveró también que muchos dueños de inmuebles no están siendo flexibles en sus cobros, estando conscientes de la situación generada por la pandemia en la que estamos inmersos. La mayoría de los negocios están o estuvieron cerrados por dos meses o más, lo que no impide que algunos dueños pidan la renta completa. Otros están ofreciendo descuentos mínimos o plazos de espera cortos.

Más de 300 negocios en el Centro Histórico están tratando de negociar el importe de la renta o el no pago. Hay contratos que estipulan que al segundo o tercer mes, si no se paga la renta, se puede solicitar la devolución del local, por lo que muchos comerciantes se ven obligados a pedir créditos que ofrezcan algo de oxígeno para seguir sobreviviendo, o en el peor de los casos, el cierre.

Los apoyos municipales que ofreció Luis Nava para empresarios han sido mínimos o nulos, pues el supuesto apoyo se limita a ofrecer el aval del municipio para pagar algunos intereses, en caso de que una de las dos cajas populares que se sumaron al programa, apruebe el micro crédito.

Sin duda, en los próximos meses, sabremos la situación real en la que queda el comercio en la capital del estado, y sobre todo en el Centro Histórico.

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