El respaldo irrestricto del presidente Javier Milei a Estados Unidos y Israel en el conflicto contra Irán ha encendido alertas dentro de Argentina, donde históricamente ha predominado una política exterior de equidistancia frente a conflictos internacionales.

Desde su llegada a la Casa Rosada en diciembre de 2023, Milei ha consolidado una postura de alineamiento total con Washington y Tel Aviv, que también se ha traducido en afinidades personales con figuras como Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.

Esta posición se ha endurecido en el contexto de la guerra, con un discurso de tono belicista. “Son nuestros enemigos”, afirmó Milei recientemente en Nueva York al referirse a Irán, evocando los atentados de 1992 y 1994 en Buenos Aires, atribuidos por la justicia argentina a Teherán.

En esa línea, el canciller Pablo Quirno sugirió que el país podría apoyar militarmente a Estados Unidos si así se lo solicitara, aunque aclaró que tal escenario no se ha planteado hasta el momento.

El giro en política exterior ha generado preocupación interna. El gobernador bonaerense Axel Kicillof cuestionó la postura del Ejecutivo y pidió evitar que Argentina se involucre en un conflicto ajeno, recordando la tradición diplomática de neutralidad.

Además, legisladores presentaron iniciativas en el Congreso para frenar lo que califican como “declaraciones belicistas”, subrayando que cualquier participación en un conflicto armado requiere aprobación parlamentaria.

Especialistas advierten que el alineamiento podría responder tanto a convicciones ideológicas como a cálculos estratégicos. Analistas como Kevin Ary Levin consideran que el Gobierno busca “recompensas” en el plano internacional, mientras que el politólogo Fabián Calle apunta a un pragmatismo económico, vinculado a la influencia de Washington en organismos como el FMI o el Banco Mundial.

El tema también ha despertado inquietud por posibles represalias. Tras declaraciones de funcionarios iraníes y un editorial amenazante en medios de Teherán, se han reforzado medidas de seguridad en puntos estratégicos y sitios vinculados a la comunidad judía.

No obstante, expertos consideran poco probable un ataque directo contra Argentina en el contexto actual, aunque advierten que el país podría perder los beneficios de mantenerse al margen de conflictos internacionales.

En este contexto, voces como la de Said Chaya, del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales, proponen retomar una postura de equilibrio que permita a Argentina actuar como mediador o facilitador de ayuda humanitaria, en lugar de asumir un rol activo en el conflicto.

El debate refleja una creciente tensión entre el nuevo enfoque de política exterior del Gobierno y una tradición diplomática que ha privilegiado la no intervención, en un escenario global cada vez más polarizado.

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