Italia, Alemania y Dinamarca rindieron este sábado tributo al sacrificio de sus soldados en Afganistán, en respuesta directa a declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien cuestionó el compromiso de los aliados de la OTAN durante los 20 años de conflicto en ese país.
El ministro de Exteriores de Italia, Antonio Tajani, recordó a los 53 militares italianos muertos y a los 723 heridos durante la misión. “Rindamos homenaje a los 53 militares italianos caídos durante la misión en Afganistán. Y rindamos también homenaje a los 723 militares heridos”, escribió en la red X.
En el mismo tono, el ministro italiano de Defensa, Guido Crosetto, rechazó las afirmaciones del mandatario estadounidense. “No podemos ni queremos aceptar análisis superficiales y erróneos. De parte de quien sea”, señaló también en X, en referencia al papel desempeñado por las fuerzas italianas.
Desde Alemania, el ministro de Defensa, Boris Pistorius, recordó el “pesado tributo” pagado por su país tras sumarse a la misión a petición de Estados Unidos después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. “Nuestro ejército estaba listo cuando nuestros aliados estadounidenses pidieron apoyo”, afirmó en un mensaje difundido a través del canal oficial de su ministerio en WhatsApp.
Pistorius detalló que Alemania perdió a 59 soldados y a tres policías en combates, atentados y accidentes, y subrayó que muchos heridos “siguen sufriendo hoy las secuelas físicas y psicológicas” de aquel despliegue.
En Dinamarca, la primera ministra Mette Frederiksen calificó de “insoportable” la postura de Trump. En un mensaje publicado en Facebook, afirmó comprender el dolor expresado por los veteranos daneses y sostuvo que “es insoportable que el presidente estadounidense cuestione el compromiso de los soldados aliados en Afganistán”.
Las reacciones se produjeron tras una entrevista concedida el jueves por Trump, en la que afirmó que los países de la OTAN se mantuvieron alejados de la línea de frente durante el conflicto. Sus palabras provocaron indignación en varias capitales europeas. El primer ministro británico calificó las declaraciones de “insultantes”.




