El senador por Querétaro, Agustín Dorantes Lámbarri, afirmó que el Gobierno de México debe sostener el respeto al derecho internacional, pero también fijar una posición clara frente a los regímenes que violan de manera sistemática las libertades, al advertir que el caso de Nicolás Maduro no es ideológico ni partidista, sino un problema democrático y humanitario.

Dorantes subrayó que el principio de no intervención no puede convertirse en un silencio cómodo frente a una dictadura, y señaló que mientras el Gobierno federal y MORENA apelan al respeto entre naciones, en el escenario internacional el debate ya cambió y hoy se centra en cómo enfrentar a los regímenes autoritarios sin legitimarlos.

El legislador panista sostuvo que la ambigüedad termina beneficiando a los dictadores y dejando de lado la estabilidad regional, así como a los pueblos que padecen persecución, exilio y represión. En ese sentido, aseguró que la firmeza política también genera respaldo social.

Como ejemplo, Dorantes mencionó que las acciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, más allá de simpatías o rechazos, evidencian que una postura clara frente a la dictadura de Maduro le sumó apoyos. Por ello, concluyó que “el respaldo del PAN nacional es acertado. Defender la democracia no divide, da liderazgo”.

Finalmente, el senador expresó su solidaridad con el pueblo venezolano, que bajo el régimen de Maduro ha sufrido la destrucción de sus instituciones, la falta de oportunidades y la persecución política, y confió en que el futuro de Venezuela sea decidido por los propios venezolanos, con plena libertad y sin injerencias externas.

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