En 1958, el antiguo Museo Nacional –que se ubicó en la calle de Moneda, en el Centro Histórico de la Ciudad de México– recibió la visita de un albañil que deseaba donar una máscara prehispánica de madera, la cual había encontrado en una obra que realizaba en el subsuelo fangoso del barrio de La Merced.

Aunque fue bienvenido por el antropólogo físico Alfonso Dávalos, el arqueólogo Ignacio Bernal y los museógrafos Mario Vázquez y Jorge Angulo, la sorpresa tanto de los especialistas del recinto como del donante fue que, al retirar la arcilla que cubría la máscara, esta se partió en dos, y al perder la humedad que había adquirido con el paso del tiempo, se desintegró por completo.

Esta anécdota fue evocada por el director del Proyecto Templo Mayor (PTM), Leonardo López Luján, quien junto con autoridades de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), encabezó la inauguración de la exposición Insignias de los dioses. La madera en el Templo Mayor.

Para el arqueólogo traer a la memoria esa “traumática experiencia” permite destacar la labor que las y los conservadores del INAH realizan hoy, producto de la cual es posible mostrar al público las 145 piezas arqueológicas que integran la muestra temporal dispuesta en el Museo del Templo Mayor (MTM).

Acompañado del director del Museo de Antropología e Historia del Estado de México, Eduardo Escalante Carrillo, representante de la secretaria estatal de Cultura y Deporte, Nelly Carrasco Godínez, así como de la directora del MTM, Patricia Ledesma Bouchan, López Luján expuso los grandes avances que la ciencia de la conservación ha tenido con respecto a la madera de origen arqueológico.

En 2008, recordó, la restauradora Alejandra Alonso Olvera se incorporó a los trabajos del PTM, concentrados en explorar las ofrendas que acompañaban al monolito de la diosa Tlaltecuhtli, las cuales contenían gran cantidad de bienes hechos en madera de pino, aile, cedro, ahuehuete y otras especies arbóreas.

La especialista introdujo una técnica de vanguardia que se había desarrollado en Japón, consistente en la sustitución paulatina del agua acumulada en los objetos, por una mezcla de azúcares sintéticos.

Gracias a esa metodología, afinada para las necesidades y características del Templo Mayor, por los equipos de conservación que encabezan las restauradoras Adriana Sanromán Peyron y María Barajas Rocha, adscritas al PTM y al MTM, respectivamente, hoy en este recinto se cuenta con un acervo único en el mundo, de más de 2,500 piezas arqueológicas de madera.

La exposición Insignias de los dioses. La madera en el Templo Mayor fue curada por ambas expertas, en conjunto con el arqueólogo del PTM, Víctor Cortés Meléndez, quienes desarrollaron un guion científico enfocado en mostrar, por un lado, el simbolismo antiguo de los bienes suntuarios hechos con dicha materia prima; y por otro, realzar los grandes retos que implica la conservación de tales objetos.

En este sentido, la directora del MTM, Patricia Ledesma, invitó al público a visitar la muestra temporal, cuyo periodo de exhibición será corto debido a que, precisamente, se prioriza la conservación de estos delicados materiales, los cuales datan del auge de la sociedad mexica, entre los siglos XV y XVI.

La exposición permanecerá hasta el 28 de enero de 2024 en el Museo del Templo Mayor (calle Seminario 8, Centro Histórico de la Ciudad de México). Horario: martes a domingo, de 9:00 a 17:00 horas. Costo de entrada: 90 pesos, salvo las excepciones contempladas por ley. Los domingos la entrada es libre para el público nacional y extranjeros residentes con documento probatorio.

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