La Universidad de Columbia en Nueva York ha decidido adoptar oficialmente la definición de antisemitismo propuesta por la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto (IHRA), en medio de negociaciones con la Administración de Donald Trump. La institución asegura que esta medida forma parte de su compromiso para combatir el antisemitismo y garantizar la igualdad de trato frente a denuncias de discriminación, incluyendo aquellas relacionadas con la identidad judía e israelí. La definición adoptada, vigente desde 2016, incluye ejemplos como acusar a Israel de racismo o negar su derecho a la autodeterminación, lo que ha generado controversia.

Diversas organizaciones internacionales, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, han criticado esta definición argumentando que confunde la crítica legítima al Estado de Israel con el antisemitismo, lo cual ha provocado debates sobre su uso en contextos académicos y políticos. La adopción de esta postura en Columbia llega después de que el Departamento de Educación de EE.UU. le exigiera, en marzo pasado, la implementación de esta definición para poder recuperar 400 millones de dólares en fondos federales que le habían sido retirados. La universidad también anunció que reforzará la capacitación contra el antisemitismo en su comunidad mediante alianzas con organizaciones judías nacionales.

Este movimiento se produce en un contexto de tensiones políticas entre la Administración Trump y las universidades estadounidenses. Trump, que ha establecido un Grupo de Trabajo contra el antisemitismo, ha señalado a instituciones como Harvard y Columbia culpándolas de no hacer lo suficiente para combatir esta problemática. Además, ha recortado fondos a varias universidades en respuesta a acusaciones de no proteger adecuadamente a la comunidad judía y por su postura ante conflictos internacionales como el de Gaza. La decisión de Columbia refleja, por tanto, su alineamiento con algunas de las políticas y definiciones promovidas por la administración federal en cuestiones de antisemitismo.

El pasado año, Columbia fue escenario de protestas estudiantiles relacionadas con el conflicto en Gaza, que derivaron en manifestaciones en otros centros universitarios en EE.UU., generando una fuerte polémica. La postura de la universidad de adoptar la definición de IHRA forma parte de sus esfuerzos por abordar la discriminación, aunque sigue siendo objeto de debate y resistencia entre diversos sectores académicos y políticos. En un entorno donde las tensiones sobre la libertad de expresión y la lucha contra el antisemitismo están en aumento, las instituciones enfrentan un delicado equilibrio entre garantizar derechos y evitar la censura de críticas legítimas a políticas estatales.

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